miércoles, 28 de diciembre de 2011

EL DISCURSO DEL REY



EL DISCURSO DEL REY


El discurso de su Majestad el Rey Don Juan Carlos no ha dejado indiferente a nadie. Serio y circunspecto, el rey marcó su territorio alejándose de cualquier distorsión de la realidad y acercándose aún más al pueblo. Su referencia a una justicia igual para todos implica que la Corona sublima el respeto a España y a la Institución que representa. Y por ello me siento orgullosa del monarca y de vivir en un país representado por la figura de nuestro rey.

Nunca hasta entonces su discurso ha marcado una directriz tan clara y contundente. A pesar de la crisis económica y por esta situación de monumental descalabro, no vale andar con paños calientes ni obviar la responsabilidad de un personaje público -el yernísimo- que vive a costa de nuestro presupuesto y que encima nos considera unos incautos. Unos ingresos que el ex miembro de la familia real consideró insuficientes para su desmesurada codicia.

Pero la duda que persiste en mi interior cuenta con el interrogante del porqué se ha tardado tanto en destapar este escándalo. ¿Por qué no se cortó a tiempo este desbarajuste moral y económico? ¿Por qué no intervinieron antes los servicios secretos en darle un sopapo a Urdangarín para que no se lucrara con negocios fraudulentos? Y encima cómo pudo ser tan imbécil al humillar a su propia familia y venderla en un abuso de poder.

Ahora sólo espero que devuelva sus cuantiosos estipendios y no se pierdan en paraísos fiscales, porque hay tantas dudas por resolver, que el discurso del rey aplaca nuestra ira e indignación pero no por ello nos hace creer más en la Justicia. Las palabras de su Majestad son justas y sus intenciones buenas, pero no por eso confiamos en que el yernísimo vaya a parar con sus huesos en la cárcel y la ley se aplique con igualdad para todos.

El discurso del rey significa que todos los ciudadanos son medidos por el mismo rasero, pero nuestra ingenuidad no nos hace olvidar que los privilegios aún existen, a pesar del monarca.


ROSA MARÍA VERA

miércoles, 23 de noviembre de 2011

LEYENDA DE NAVIDAD

LEYENDA DE NAVIDAD




Ganó el cambio en estas elecciones, y salvando las distancias la exigua izquierda vuelve repartiendo votos como Papa Noel en Navidad. El PSOE ha sido espléndido con las demás opciones políticas, y es de agradecer después de la debacle de su gestión al frente del gobierno.

Mariano Rajoy no es un líder carismático como antaño Felipe González, -protagonista de otro espectacular cambio-, y ni falta que hace si nos libera de este atolladero. Ya estamos hartos de los cantos de sirena del pasado y ahora necesitamos un eficaz gestor anticrisis que es el anticristo de la actualidad.

Otra cosa es el arduo camino que tenemos que recorrer atravesando la laguna Estigia y sorteando los obstáculos del paro. Porque si se solventa este problema y el empresario tiene más crédito y facilidades para contratar a los trabajadores, quizás el PP gobierne con más sentido común y asuma la responsabilidad de elevar el bienestar social y sacar al pueblo de la pobreza.

Mariano Rajoy es un corredor de fondo y eso lo ha demostrado con creces, pero los demás también estamos acostumbrados a esta desenfrenada carrera por sobrevivir. A luchar y resistir, doliéndonos el estómago de tanto apretarnos el cinturón, suspirando por una hucha vacía de billetes que se llevó el banco y donde sólo queda calderilla para comprar en las tiendas de todo a cien.

Así que el discurso del ahorro ya está muy trillado y más vale que nos digan de dónde y cómo comprar los regalos navideños. Porque ya vienen las Pascuas y las luces cuestan un pastón, pero ahí están, ilusionantes. Es Navidad y aunque no nos guste, hay que ser feliz por prescripción del calendario.

Da igual si es un latazo canturrear villancicos cuando la ciudad se engalana como una novia díscola. Da igual, pero hay que cambiar el destino y susurrarles a los Reyes Magos que esta vez nuestra carta se cumpla y haya trabajo y más trabajo. Que eso de ganarse el pan con el sudor de tu frente ya empieza a ser una leyenda y una agradable fantasía.


ROSA MARÍA VERA

lunes, 17 de octubre de 2011

LA MITAD DEL CIELO





LA MITAD DEL CIELO

Si alguien nos dijera que podemos conseguir la mitad del cielo para un enfermo que necesita ayuda, seríamos solidarios sin dudarlo. Es importante imaginar, soñar, sentir y actuar con empatía, cualidad que llevamos dentro y que aflora ante la adversidad de un amigo, un familiar o un extraño. No es cuestión de sentimentalismos hacerse socio de una Fundación o trabajar de voluntario sin esperar recompensa, porque algo late en nuestro corazón iluminándolo y tomando conciencia de que mañana puedo ser yo o usted.

Brutal y realista cuando duele pensar que tal vez necesitemos de alguien que se ocupe de alcanzar una estrella en ese cielo tan lejano para muchos. Y entonces querríamos una ilusión, un soplo de aire fresco, una ventana abierta a la vida.

La esclerosis múltiple es una terrible enfermedad neurodegenerativa y crónica del sistema nervioso central que afecta a 1 de cada 1000 personas. Es normal que exista el padecimiento, dirán, pero no es prudente cerrar los ojos ante el deterioro físico de gente con movilidad reducida e invalidez, porque sería injusto rechazar que se puede mejorar el mundo.

Sería minusvalorar la esperanza cortando las alas de una voluntad por vivir y resistir; y sería rendirse cayendo al abismo sin remontar el vuelo ignorando la existencia del enfermo. Por eso hay que luchar, huir del abandono e identificarse con usted -y conmigo-, porque todavía se puede soñar, progresar y amar, sujetando y dirigiendo la cometa hacia un cielo infinito, dulce y azul, cercano y auténtico.

Por eso tanto usted como yo debemos colaborar con Fundaciones altruistas como la Esclerosis Múltiple o cualquier Asociación que ayude, anime y contemple al ser humano con sensibilidad, respeto y comprensión. Una pirámide necesaria para que todos alcancemos la otra mitad del cielo, allá donde el espíritu renace y recupera su libertad.



ROSA MARÍA VERA

lunes, 12 de septiembre de 2011

LA BODA DEL AÑO




LA BODA DEL AÑO
 
El 3 de septiembre (día de mi cumpleaños) asistí a la boda más emotiva y hermosa de mi vida. En la finca La Tosca se unían en matrimonio dos hombres entrañables y enamorados, Rafa y José Carlos, en una ceremonia oficiada por el alcalde Ponce del municipio de la Axarquia malagueña del Borge.

El jefe del Consistorio dijo unas palabras recitando un maravilloso poema; también habló Ismael, hijo de José Carlos, fruto de su anterior matrimonio con una mujer, deleitándonos con un discurso de apoyo incondicional y camaradería hacia su padre. Pero sin ninguna duda el mejor regalo para los novios fueron las palabras de Álvaro, hermano de Rafa, que hizo llorar a un público entregado y atento por la humildad y delicadeza con que trató a su hermano mayor.

Hubo luz, magia y una espectacular puesta en escena donde se cuidó hasta el más nimio detalle. Desde una alfombra roja de 50 metros por donde desfilamos los comensales, hasta una maravillosa orquesta de violines y un chelo bajo palio floral, desprendiendo una armonía sonora envidiada incluso por las aves.

Impresionaron los protagonistas -los novios-, y todos coincidían en la madurez de una decisión meditada desde el sufrimiento y la valentía ante una sociedad todavía reacia a la aceptación de una celebración homosexual.

Poco importa ya el nombre o apelativo que quiera darse a una unión civil entre dos seres que se aman. Y ya resulta rancio discutir sobre la parafernalia oficial de una comunión tanto física como espiritual, porque jamás había contemplado tanta compenetración, amor y complicidad entre dos jóvenes que se daban el sí quiero poniéndose el mundo por montera.

A nadie importó que la boda fuese gay, que hubiera dos madrinas, o que dos hombres se besaran tras finalizar la ceremonia, porque la naturalidad fue la nota predominante y el cariño de los invitados hacia los contrayentes era mutuo.

Enhorabuena Rafa y José Carlos, ambos me habéis hecho sentir y palpitar, soñar y reconocer que el amor existe más allá de un gesto o una firma.


ROSA MARÍA VERA

lunes, 15 de agosto de 2011

TAMBORES DE FERIA







TAMBORES DE FERIA

La feria nos enloquece como fieras compartiendo un festín. Es la orgía de fuegos artificiales, ruidos, copas derramadas y baile descocado rompiendo la noche con lujuria. La marea de cuerpos estremecidos fluye de la nada hasta llegar a convertirse en una salve rociera en la noche del Real. Glamour y diversión, El Portón, el Gazpachuelo, la Rotativa, y casetas emblemáticas que luchan por conservar la esencia de la fiesta con fotos que revierten añoranza en nuestra memoria.

El día es otra cosa, espeluznante selva de los sentidos, muerte en la plaza y desmayos al atardecer que tiemblan en un asfalto alfombrado por vómitos y cristales rotos. La suerte del gladiador agotado cuando el sudor corre bajo los toldos saboreando la sangre marchita de su batalla.

Rezuma el calor hasta la saciedad donde el sol fulmina con rayos que secan la tierra animalada y obscena. Repican tambores de feria, de espuma de cartojal, de chicos semidesnudos alzando su botellón en el Centro malagueño que es una inmensa calle ebria de juerga y griterío. Denso el aire, magullados los pies, tibio el espíritu de vino y baile, pero con ánimo de seguir y permanecer hasta que el cuerpo rompa sus amarras de vida.

Es el precipicio del placer antes de convertirse en dolor, el duende de existir y desvanecerse en esta feria densa, luminosa y oscura, traviesa y ardiente en un desfile de trajes invisibles y gente agonizante. En la taberna de la calle siento el extraño deseo de evaporarme.

Mientras escribo con el graznido de gaviotas sobre mi tejado, miro el azul del cielo límpido y agitado, luz del alma aún en lucha y abrazada, entre susurros de la madrugada, donde aquí también yo vivo y amo.


ROSA MARÍA VERA

martes, 26 de julio de 2011

DUERME BIEN, MI ÁNGEL



DUERME BIEN, MI ÁNGEL 

Amy Winehouse era una Barbie moderna, una reina del glamour de hojalata y lentejuelas de barro. Era desorbitada, grandiosa y abrumadora en sus estridencias. Quiso vivir para la música, componer, cantar y codearse con los grandes, y logró su meta en el imperio de las estrellas. Pero tenía un hándicap insalvable: ella misma.

Rebelde y moldeable por las drogas, frágil y soberbia por una personalidad voluble y teatral, acabó siendo una muñeca desvalida, un títere distorsionado por el espejo de la fama. No era feliz, y si lo fue en los últimos días de su vida, nunca dejó de ser una adolescente rota por un ambiente imposible.

Ganó premios de prestigio, consiguió ser la peor vestida, la villana del año, lo peor de lo mejor cuando sólo quería tapar su fragilidad de niña indómita y tozuda mujer de la calle. Porque era la calle su lugar favorito de imitación, su estela de versos libres en noches de cristales y sueños perdidos.

La calle que partió su corazón porque no poseía la armonía y el equilibrio de ser otra persona. El peligroso cóctel de su apabullante personalidad explosionó en su cuerpo y se llevó a Amy, la indómita del alcohol, las dietas y el hambre de felicidad que nunca tuvo. Anhelante, rodeada de burbujas, fiel al precipicio.

Duerme bien, mi ángel, dice entre susurros su padre, creyéndola a salvo de la ignominia de sufrir en la cumbre. Una cumbre que no supo descender, porque caía, y caía sin otro consuelo que el disfraz, su disfraz de chica moderna y barbie de hojalata.

Amy descansa, duerme, mientras su otro yo camina bajo la luz de unas velas, de sombras que guardan su poesía en la urdimbre de los sueños.


ROSA MARÍA VERA

domingo, 3 de julio de 2011

EL ORGULLO GAY




Tengo una vecina que vive con una compañera de trabajo. En el bloque la señalan como lesbianas y ambas no lo saben. Tampoco celebran el día del orgullo gay porque desconocen el sentido de esa fiesta. Ellas son heterosexuales, pero según parece tienen que demostrarlo. Y ése es el problema: la sospecha de una ambigüedad o de un malditismo donde son protagonistas sin desearlo.

Salen juntas a correr, pasean el perrito, y saludan con educación a quiénes les miran con recelo. Porque según parece, el orgullo gay está al orden del día y si dos personas del mismo sexo viven juntas es señal de que han salido del armario. Una obviedad para mentes estrechas, y un peligro de cotilleo para una especie en vías de extinción: el ciudadano libre que defiende su libertad y que pasa literalmente del “qué dirán” aún a costa de un corrillo de tontos.

Y no sé porqué, pero a estas alturas ser hetero y estar ‘marcado’ por un orgullo homosexual que mete a todo el mundo en el mismo saco, deja una impronta de racismo o de ‘violencia virtual’ contra personas que conviven juntas y son del mismo género. Ya sean hombres o mujeres, da igual. El caso es criticar hasta la saciedad bajo la sombra convulsa de haber cometido un delito siendo inocente.

El delito de la sospecha, de no decir “alto y claro” que se es gay aún sin serlo, porque caray, para eso está el día del “orgullo” y su forma de expresión. Saliendo bajo palio en un desfile procesional de frikis, exhibicionistas, y personas que según parece han superado su condición de homo bajo una parafernalia de progres, sindicatos, y políticos que se retratan para estar en armonía ante un importante sector de la población.

Porque no nos equivoquemos, las urnas están a la vuelta de la esquina y las carrozas adornadas celebrando el día del orgullo gay representan un vivero incondicional de votos. Perfecto y todo en orden, si no fuera porque habría que reivindicar el derecho de dos personas a vivir en compañía, de dos mujeres que no necesitan salir del armario porque nunca estuvieron dentro.

Y mis vecinas tan tranquilas, regando sus macetas, practicando footing y saludando alegres sin saber que ellas forman parte de una parafernalia absurda de pestilente desconsideración contra quiénes sólo desean vivir libres y sin tapujos. Ellas no necesitan celebrar ni airear nada, son respetuosas y modernas, a pesar de una sociedad hipócrita y envidiosa que sigue juzgando -de manera cruel e impune- a quien vive como le da la real gana.


ROSA MARÍA VERA

domingo, 19 de junio de 2011

MAR ADENTRO II






MAR ADENTRO II

 
El mar está en calma como la luna reflejada en un estanque y el sol lucha por salir cruzando la delgada línea del horizonte. Son las cinco de la mañana y el pescador lanza su caña al mar desde la orilla en una playa solitaria y lejana. No hay mucha profundidad y tiene que adentrarse un kilómetro hasta que el agua le cubre el pecho si quiere coger peces grandes que merezcan el día. Es mucha labor y con ilusión espera recobrar el fruto de su esfuerzo. Las lombrices están dispuestas en el anzuelo, vivas, con la energía propia de ser alimento de voraces viajeros del Atlántico.

Nos colocamos el equipo de buceo a sabiendas de que el frío nos hará temblar al zambullirnos tan temprano. No hay nada como el amanecer en el mar para recobrar el pulso de la naturaleza. No hay nada como sentir el latido acelerarse con la emoción salpicada en nuestra sangre. Mi hermano y yo saltamos desde la barca como peces juguetones abriéndose camino por los recovecos de las rocas. No llevamos protección, y nos confundimos con saurios marinos adentrándonos en las entrañas de la tierra.

El hombre siente un tirón en la caña e irrumpe en improperios contra las piedras que obturan los anzuelos. No puede recoger el hilo y éste se tensa obligándole a soltar carrete si no quiere perder el plomo y quedarse sin los gruesos ganchos que tan minuciosamente dispuso para la pesca. Vuelve a sentir una fuerza descomunal que pretende arrancarle el brazo, y tiene que descansar y seguir recogiendo el sedal lentamente. Algo ha picado al otro lado de la caña, pero no puede ser tan grande, -imposible-, ¿cómo pretender que no sea una roca atrapando a un simple mortal?

Hay gran variedad de peces de colores y las medusas succionan nuestra piel cuando chocamos contra las enormes aristas de las profundidades. La arena del fondo es densa y blanca como las colinas del desierto, y no resistimos la tentación de coger moluscos. Caracolas, cangrejos, y algún que otro centollo pululan confiados por su territorio; y emocionados, nos descubrimos ante el mar igual que súbditos ante su rey. Somos primogénitos de una vida que empezó en su seno y volvemos a él redescubriéndonos a nosotros mismos.

(Y nunca sabremos si el duelo de vivir eran lágrimas vertidas al mar, y el consuelo de pertenecerle)

El pescador sigue en la lucha por no romper sus aparejos de pesca. La caña se arquea tanto que el hilo le hiere provocándole profundos cortes en su mano. Y mientras la sangre corre por su muñeca sin sentirla ni sufrir por ello, piensa que es un dios menor persiguiendo su destino. Ya sabe que es un depredador quién muerde el anzuelo; ya conoce los efectos devastadores del enorme pez que lucha por sobrevivir, y sigue recogiendo el sedal muy lentamente para evitar que se rompa de un brusco tirón y desperdiciar así la intensidad de luz, la armonía y la lucha en un día afortunado.

Salimos del mar ateridos de frío, vislumbrando una sombra oscura que sale del agua con la aleta dorsal cortando las suaves dunas de las olas. Va zigzagueando por la superficie, y vemos al pescador partirse el alma por intentar sacar la pieza del mar. Del esfuerzo su pecho chorrea sudor, y sus manos agarran la caña intentando cruzar la orilla arrastrando consigo al enorme escualo. Tensa el hilo, y vuelve a recogerlo una y otra vez, con parsimonia, con la cara descompuesta por el esfuerzo, y con el dolor propio de la lucha persecutoria del monstruo.

Poco a poco el enorme pez va rindiéndose al pescador y su cuerpo queda varado en la arena. Acudimos en su ayuda y con arpones lo arrastramos fuera del agua. El escualo pesa algo más de 15 kilos -un marrajo de color pardo y dientes afilados- que muerde el anzuelo voraz intentando partirlo. Pero es en vano, y la victoria del rudo pescador sobre el mar es nuestra victoria.

(Y nunca sabremos si el duelo de vivir eran lágrimas vertidas en tu nombre, padre, y el consuelo de sabernos hijos de tu sangre)



ROSA MARÍA VERA

miércoles, 8 de junio de 2011

MAR ADENTRO





MAR ADENTRO

 
Notas como la corriente te aleja de la orilla sin llevar una brújula que domine el infinito horizonte de la playa. Fuerzas las piernas y las aletas pesan sobre tus tobillos con un lastre que intentas resistir avanzando deprisa y sin aliento. El cielo está encapotado y las olas se estrellan contra las rocas manipulándote como una muñeca de feria. Las aristas son cortantes y sin el traje de neopreno estás acorralada frente al mar y su furia. Eres la única y estás sola, aunque haya buceadores amarrados a sus boyas buscando lo mismo que tú, la soledad del luchador en un medio difícil, alejado de la tierra, adivinando quizás su origen de vida.

Más importante que la pesca es la inseguridad de vivir al borde del abismo. Se acelera el corazón cuando contemplas los peces en el maravilloso mundo que se abre hacia ti, donde no vislumbras el fondo y donde piensas que hay terribles fieras que devoran a seres indefensos y trágicos en su destino. Es la orgía del peligro que corre por las venas sin que puedas frenarlo; es la muerte instantánea si una burbuja se adentra en tu pecho y la respiración se paraliza con un toque fatal; es el mar que te agarra con fuerza y te hace presa porque ya no puedes prescindir de él.

Y no sabes si eres una diosa frágil o una mujer poderosa

Sale una morena de su cueva y la tienes a punta de fusil, pero no haces nada porque no puedes calibrar el disparo y no sabes si el fallo puede volverse en tu contra. Pasan doradas como flechas y es imposible perseguir su estela por los interminables recovecos de las rocas. Un mero se posa frente a ti en aptitud confiada, mirándote con ojos miopes -mientras disparas olvidándote quitar el seguro de la escopeta- y huyendo al final cuando maldices tu mala suerte.

Una jibia navegando entre dos aguas sale de tu menú y un pulpo suelta su tinta impidiéndote ver su escondite. La sangre sigue su curso y tu respiración está tan agitada que sientes el silencio como un muro infranqueable. Porque es el silencio lo que impresiona tu alma, el submundo de otra dimensión que proviene del mar; la otra cara de la vida que emerge de un tiempo remoto y que recoges en el espacio actual de la arena. El rugido de las olas no quita el martilleo sobrecogedor de estar en el espacio leve de una pluma en un vendaval.

Y no sabes si eres una diosa frágil o una mujer poderosa

Es la tormenta interior, la fascinación del buceo, y el paisaje colorista lo que ambicionas, si no sintieras miedo. Ése miedo que hace fuerte porque embruja y atrae cuando los sonidos se hacen indelebles y tan sólo escuchas los latidos de tu corazón. La pasión y el ardor del frenesí amortiguado por el sentido común sin sentido, donde tienes que luchar y sobrevivir nadando, sumergiéndote con apnea, tu recurso de vida; sin pulmones casi y con ellos insuflándote energía. Y sigue el pulso vibrando mientras disparas y ensartas un pez en el arpón. Tu alimento más anhelado, el trofeo que añoras porque sientes que la vida es tan intensa que la muerte ya no es su final.

Y sueñas y vives en la selva del hombre ancestral cuando domina el terrible abismo; cazando y pescando desde la cueva marina con el arma guerrera del mar; de las olas y el ayer; -¡oh padre tu mar!- siempre ahí esperándote; profundo e inmenso, donde el misterio te hace suya, subyugando y enamorando tu piel de diosa frágil y mujer poderosa. Porque eres tú, padre, quién desde la otra dimensión, inventaste el único camino, la última palabra en una noche fría y silenciosa.


ROSA MARÍA VERA

domingo, 5 de junio de 2011

MUSEO THYSSEN





El Palacio de Villalón donde se ubica la colección Carmen Thyssen en Málaga es un hermoso edificio renacentista estructurado en tres plantas donde destaca la riqueza de sus artesonados y la frescura musulmana. Reconozco que nunca me deja indiferente la colección Thyssen Bornemisza, ya sea en Madrid o en mi ciudad, su toque elegante y el exquisito gusto de su decoración.

Quizás si tuviese que elegir un cuadro me quedaría con un fascinante paisaje de montaña del maestro Carlos de Haes. Sólo una objeción para mi gusto particular: los marcos grises que intentan dar una impresión de viejos y antiguos sin conseguirlo. Las increíbles marinas de Manuel Barrón y Carrillo (Vista del Guadalquivir) no merecen semejante bodrio de entorno.

También resulta un tanto extraño la diferencia de temperatura en el salón de los maestros antiguos, -frío mortal-, respecto a las otras salas, donde según me informó el personal de seguridad la humedad roza los 20 grados. No lo dudo, pero sí dudo que el sistema funcione por igual en salones con diferente orientación.

Hay que alabar la tarifa de precios de entrada al museo con descuentos que son de agradecer para un público demonizado por el paro. Pensionistas, niños… todos tienen un hueco, y ya era hora de que el museo Picasso tuviese un rival de categoría. Porque puestos a comparar, éste se queda corto y olvidado, quitándose las ganas de regresar después de ver un edificio soso y una exposición escasa y sin interés. Expectativas ampulosas sin creatividad organizadora e ilusionante.

Thyssen es otra cosa. Hay glamour, calidez y estética, clase y 'savoir faire' allí donde el arte reivindica su luz eterna.



ROSA MARÍA VERA

miércoles, 25 de mayo de 2011

MARIPOSAS EN EL ESTÓMAGO




MARIPOSAS EN EL ESTÓMAGO

El estómago se revuelve como una coctelera a punto de servir en una mesa improvisada. Mejunjes, líquidos varios, el revoltijo de comida dando vueltas en un tren infernal hasta llegar a la estación del dolor. Es el tam tam de una improvisada guerra que se clava como un puñal en el pecho y deseas morir de otra manera y no con ése pálpito lento y ansioso de la incertidumbre. La pasión que gira en torno a un ser y da vueltas aumentando su velocidad porque idealizamos la cumbre y sólo podemos alcanzarla en nuestra mente. Conciencia deslucida por la pasión, alterada por la dicha instantánea de una imaginación desbordada.

Es la peonza de la ilusión, el desafío de vivir con alguien que se escapa porque no puedes amarrarlo aún sin tenerlo, y porque el peligro reside en la posesión y el deseo que fluye en la rebeldía. Amas intensamente, como el ciego que ama la puesta de sol y la lluvia que corre por sus mejillas, y la siente, aún sin verla y tocarla, porque es el sentir que vuela cual mariposa transparente, hermosa y fúlgida a la luz. Princesa del aire, encandilada mariposa que no puedes ocultar porque es rápida y fugaz, y entra por las pupilas hacia dentro donde el espíritu ruboriza el infinito de tu corazón.

Noche parda de gatos en tu memoria, de colinas serpenteantes, de olor a río y mosquitos, de techo de chapa con amantes abrazados y el maullido a la luna del celo. Luciérnaga de brillo, y lentitud de las horas porque el tiempo se vuelve brutal, golpea inmisericorde, con el viento en contra, mientras el péndulo gira y sube por la garganta, y contraes los músculos y los ojos se agrandan, y miras lejos siempre lejos hacia el horizonte que no consigues dibujar. Y te rebelas como un náufrago, y no quieres sentir el destello amoroso cuando la noche cae y tu cuarto es una cúpula abovedada de estrellas negras.

Es el sendero imposible, la cuna maldita, el empuje vital que no llega a emerger del destino amargo; la frustración, el deseo inalcanzable que cimbrea tu cuerpo hasta sacarlo a flote como la madera del barco mecido a la deriva. Quieres morir pero no mueres, vives aún viviendo con el choque de la espada que atraviesa el límite de tu pecho, del orgullo, piel soberbia, sin que mane sangre, aunque sientas que la pena se escapa gota a gota. La fuente de agua intrépida, el remolino; y quieres sucumbir otra vez, porque en realidad estás viva, demasiado, queriendo disiparte en la bruma enajenada del olvido que no puedes.

Y luchas contra ti, siendo tu principal enemigo; y sufres mientras devoran y te aniquilan sin desfallecer, ése espíritu que no consigues apaciguar. Tenues y fuertes, arco iris de luces y sombras, dolorosas mariposas en el estómago, guerrilleras del amor sensible que no puedes apartar para siempre sin morir.


ROSA MARÍA VERA

domingo, 8 de mayo de 2011

EL VUELO DE LA AVIONETA II





A Severiano Ballesteros,

In memoriam



Hoy he vuelto a pilotar una avioneta bajo los consejos de mi instructor y amigo Diego. Tuvimos dificultades para despegar porque no se pudo mandar el parte de vuelo debido a problemas con la comunicación. Después de 48 horas del incendio declarado en una sucursal de movistar (telefónica) en la zona de Huelin, más de 90.000 usuarios se quedaron sin teléfono. Cerca de 150 técnicos trabajando a destajo y el problema seguía sin resolver con las consiguientes dificultades para el tráfico aéreo.

No obstante el día fue magnífico y soleado y ni una sola nube enturbió nuestro vuelo desde el club aeronáutico de Vélez Málaga. Admirando el paisaje desde arriba, con la catedral de Málaga a nuestros pies, el campo de fútbol y toda la ciudad brillando a la altura de nuestra imaginación, no pude por menos que recordar al gran jugador de golf Severiano Ballesteros.

Seve se fue de nuestro lado, cruzó la otra dimensión, viajó en su avión particular, raudo y veloz, pero su luz aún sigue entre nosotros. Me gustaría imaginar que en este maravilloso cielo de hoy, en algún rinconcito de lejanas estrellas, y en otra galaxia, el gran deportista Ballesteros nos saluda con emoción enviándonos un beso de despedida.

Porque allá donde se encuentre Severiano dejará un recuerdo imborrable en la memoria. Buen hombre, siempre discreto y luchador, desde la avioneta vi que los barcos del mar -de su mar- dibujaban su nombre en la espuma quieta y salada de los sueños.


-Hasta siempre Seve, decían las gaviotas sobre la arena, y los peces desde siempre burbujean bajo el azul marino de la mar-.


Por eso ya te vale que sonrías, ya te vale, porque tú querido deportista te has ido y ya te echamos de menos; pero tu huella sigue, y tu camino que no fue un lecho de rosas, sigue surcando el cielo entre avionetas libres y blancas: aves que buscan tu mismo horizonte.


ROSA MARÍA VERA

lunes, 2 de mayo de 2011

BIN LADEN




Todavía estoy estupefacta ante la muerte de Bin Laden. Veamos una síntesis del asunto: se monta una impresionante operación con soldados de élite (SEALS) que tienen la oportunidad de capturar vivo a Bin Laden, y sorprendentemente, después de dispararle en un ojo como advertencia para darle la posibilidad de rendirse, ante la negativa del líder de Al Qaeda de entregarse le dan un tiro en la cabeza y lo matan.

Después lo arrojan al mar porque según EE.UU hay problemas de extradición… ¿Pero es que somos tan estúpidos o nadie entiende nada? ¿Alguien de veras cree esta versión? ¿Se puede desprender un país que ha tenido el atentado terrorista más escalofriante del mundo en el 11 S de un cadáver tan exquisito? ¿Por qué no capturaron vivo a Bin Laden -teniendo esa oportunidad- para que delatase la guarida de otros miembros de su organización?

Resulta irrisorio que en lugar de tener a Bin Laden custodiado en una celda de máxima seguridad, se le convierta en un mito y encima digan que es un éxito del presidente Obama.

Es una extraña coincidencia que la muerte del enemigo público número uno se produzca cuando Obama está en sus momentos más bajos de popularidad: con una reforma sanitaria sin resolver y unos problemas financieros encima de la mesa.

Ahora se abre un melón muy difícil y una incógnita que nos puede perjudicar. ¿Porque cómo actuarán los terroristas en Oriente Medio ante esta muerte tan absurda? ¿Será Al Zawahiri un sucesor aún más sangriento?

Bin Laden hacía tiempo que había muerto y desaparecido de la opinión pública, y ahora han resucitado su cadáver (inexistente). ¿Es que Obama piensa que su reelección depende de un grave conflicto en Oriente medio? O lo que es peor, de otra masacre.


ROSA MARÍA VERA

jueves, 21 de abril de 2011

ROSAS NEGRAS




ROSAS NEGRAS

Llueve, y el crucificado de Semana Santa conmueve al pueblo por una lluvia de lágrimas. Está la ciudad conmovida, atormentada, y diluviada por tantos rezos que miran al cielo con temor. No veré los pies de Dios, -llueve-, no admiraré a los hombres de trono que sudan consagrados la Eucaristía de vivir con religiosidad su entrega al Cristo o Virgen de duelo y púrpura.

Cielo grisáceo, trágico y fúnebre, cuando esta mañana las sillas permanecían vacías y amarradas a las señales de tráfico en mi paseo por la tribuna los pobres. La legión rendía su tributo de fe, y la Iglesia de Santo Domingo era un magisterio de peregrinos, autoridades y clamor de luz bajo una ardiente oscuridad. Un torbellino de palmas y puente de espiritualidad antes de que arreciara la tormenta.

Sorbo mi te de las cinco consciente de que lloverá. Escucho el trino de los pajarillos escondidos entre las tejas mientras el sol se oculta tras una previsible borrasca. Hablo por teléfono, y atónita veo truenos y relámpagos mientras un torrente de agua arrecia en esta Semana de Pasión. Las tejas recogen la pena de hoy y la desesperación de mañana.

Llueve, pero la lluvia no es culpable, el clima rinde su tributo a la naturaleza y las oraciones sólo van dirigidas al cielo. Cielo majestuoso aún con borrasca, pajarillos que ya guardan silencio, en un silencio de respeto y conmiseración. Porque mañana sigue y seguirá lloviendo en su afán de romper sueños y plegarias bajo cumbres sin iluminar.

Es el sacrificio, la condena y la crucifixión de los penitentes en una jornada de velas aguadas, donde la ilusión cofrade se marchita a jirones de agua, y donde ya no se oyen las aves porque se perdió su júbilo tras los sollozos.

¡Qué oscuras y tristes yacen las casas, qué veloces corren las nubes y copos de rosas negras bajo una luna voluble!



ROSA MARÍA VERA

domingo, 3 de abril de 2011

EL PRÍNCIPE Y LA RANA





EL PRÍNCIPE Y LA RANA

A nadie sorprende que el príncipe Zapatero croe como una rana, porque ahora sólo cuenta con una bella damisela o algún correligionario que opte por darle el beso de la muerte. Aunque a decir verdad su cadáver exquisito hace tiempo que estaba en plena descomposición y el hedor llegaba desde las cloacas del partido.

Entiendo perfectamente su blindaje de no querer arrojar la toalla hasta las elecciones del 2012, pero ya no comprendo muy bien cómo sus propios compañeros podrán aguantarlo sin ponerse una pinza en la nariz. Que sobre la tumba vengan alabanzas de Pepe Blanco, Rubalcaba y compañía sobre sus virtudes como gobernante, ya de por sí hablan del difunto. O por definirlo finamente: ya lo han incinerado y el botafumeiro del sucesor no es plato de gusto para quién fue paladín del surrealismo mas catastrófico de toda la democracia.

Zapatero se equivocó de profesión y debería haber sido un cantautor o un cuentista. Su flauta siempre desafinó en los momentos claves, pero las ratas se iban tras él porque les prometió el oro de la morería, (con su alianza de civilizaciones) y el paraíso perdido de las reformas económicas. Un desastre claro, porque el gafe del ex presidente Rodríguez Zapatero no tiene parangón y todo lo que toca lo convierte en piedra.

Y ahora incumbe a la oposición, y a Mariano Rajoy, dejarse de gaitas y desprenderse del olor a podrido del cadáver. Porque me huele a chamusquina de que andan todos como zombis y con el síndrome del quemado. Y ni que decir tiene que la patata caliente de las primarias no descubrirá nada nuevo en el panorama político.

Ya no es cuestión de hacer leña del árbol caído porque hace tiempo que se desplomó con los 5 millones de parados, y porque al ex líder del PSOE ya mismo no lo saludan ni los gatos de la Moncloa. Y mucho me temo que ha sido una marioneta de sí mismo y de los titiriteros que han estrujado su estulticia hasta límites insospechados...

La crisis marcará un antes y un después de su muerte, porque la maldición de su sombra recaerá sobre el próximo que tome las riendas de un partido defenestrado y sin rumbo. Y no será ningún chollo, porque por mucho que revienten las encuestas tendrá que encomendarse a la baraka y a la lámpara mágica de Alí Babá y los 40 ladrones. Porque ése es el problema, que en nuestro país hay demasiadas cuevas subterráneas y paraísos fiscales con el dinero de los contribuyentes.

Un necio despilfarro que nos ha llevado a la ruina y a la verdad incómoda de un gobierno que se ha reído hasta morir, mientras las hienas despedazaban a los pobres ciudadanos.


ROSA MARÍA VERA

domingo, 27 de marzo de 2011

¡ QUÉ FESTIBAR !




Ya está aquí el Festival de cine malagueño en su decimocuarto aniversario. Y no sé porqué circunstancia este año tengo buenas vibraciones respecto al Festibar. Y que conste que no lo digo por la fiesta de inauguración que fue un auténtico desastre, sino por otras perspectivas más halagüeñas.

Se eligió el cortijo Realengo para reunir a la crème malagueña sobre la hora de Cenicienta, y señores, ¡vaya metedura de pata! Recogí a mi amigo Boquerini y al periodista Bernat para acudir al susodicho evento, y tras imprimir el mapa por ordenador y preguntar a los lugareños, nadie fue capaz de guiarnos a un cortijo de 5 estrellas supuestamente famoso. Menos mal, que por fin tras perdernos por espacio de una hora, logramos dar con un cartel desvencijado y minúsculo que indicaba un camino de tierra directo hacia el ‘invernadero’ Realengo. Porque no es por despotricar, pero no me pareció el sitio más adecuado para realizar una fiesta de inauguración.

Mal iluminado, el camino hacia el salón donde la música sobrepasaba los decibelios permitidos, era un laberinto rodeado por una vegetación impostada y vulgar. Los invitados discurríamos por un pasadizo de losa donde a punto estuve de darme un batacazo por la humedad del suelo y la suciedad reinante. Suerte que no me enfundé en un traje largo de noche y elegí una falda corta y ajustada, porque así pude lucir piernas y pasar desapercibida entre las innumerables minifaldas del festibar. Lolitas veinteañeras, jóvenes del botellón disfrazados por las esquinas, y políticos, periodistas y gente del malvivir de la cultura que no entraron en el gran salón y que tuvieron la suficiente inteligencia como para quedarse junto a la entrada.

Eché de menos a la ministra Sinde, pero sí estuvo la gran reportera Rosa María Calaf, el director de cortos Rafatal, el escritor Antonio Soler, y el alcalde de Málaga Francisco de la Torre que tiene el savoir faire del buen anfitrión. Los directores y actores de las películas que acudían al festival fueron las grandes ausencias, aunque quizás huyeron del aburrimiento de acudir a un cortijo que tiene poco de Real, es horrendo y desolado, y sobrevive al margen de la movida malagueña.

Pero eso sí, el catering estuvo correcto y el servicio contratado fue abundante para comensales que se retiraron antes de lo previsto.

Así que por favor, los cerebros pensantes del Festibar la próxima vez que elijan los Jardines de la Concepción para una inauguración con estilo. Al menos podremos admirar los árboles milenarios, las plantas, y una iluminación especial de cuento de Hadas. Porque este año las películas son tan mediocres, que las únicas estrellas de cine lucen en el firmamento. El cielo de aquí, bajo el neón de las carteleras resulta tan ínfimo, que los guionistas del Festival tendrían que plantearse su carrera.


ROSA MARÍA VERA

miércoles, 16 de marzo de 2011

TSUNAMI




El tsunami ocurrido en Japón unido al desastre radiactivo nos deja perplejos ante el incierto futuro nuclear. El mundo es un lugar terrible donde la Naturaleza ostenta su poder más destructivo y donde ya no queda hueco para la lógica. Porque no es lógico que una potencia líder en avances tecnológicos se hunda en la banca rota y quede destrozada por una ola gigante. Vivir encima de una falla es óbice para sufrir un terremoto y romper una baraja entera de edificios y estructuras de cemento, pero no para desencadenar tantos daños colaterales. Algo huele a podrido en las cloacas de la lógica, o bien no entendemos que todo se vaya al abismo con un simple chasquido de dedos.

El desastre se ha cobrado demasiadas vidas humanas, el país es un caos y los efectos de las radiaciones todavía son impredecibles, ¿y todo por un tsunami? Los científicos deberían trabajar y averiguar cómo un terremoto ha provocado tamaño desastre. O somos unos ingenuos o no queremos ver que el cambio climático puede ser la excusa perfecta para tapar otros problemas aún más graves.

Últimamente la Naturaleza se está cobrando demasiadas víctimas, pero resulta extraño que el hombre con su inteligencia, medios y lobbies poderosos, no obtenga datos y beneficios de las centrales nucleares y de cerebros privilegiados que controlan cualquier mínimo seísmo que altere el orden mundial. Da qué pensar, en que este tsunami es una provocación para otro tipo de tsunami aún más peligroso: el control psicológico y económico de una potencia líder, y un aviso para quienes ostentan el poder y se arrogan el derecho de pernada sobre los más pobres.

Puede ser literatura, pero la realidad siempre supera a la ficción y esta ola gigante todavía sigue sin esclarecer su procedencia. Seísmo o mala suerte, tanto da, ¿pero acaso dormían los científicos…? ¿Y por qué en Japón? Vivimos en una irrealidad apabullante y el mal extiende sus tentáculos sin piedad.



ROSA MARÍA VERA

viernes, 11 de marzo de 2011

11 M




Sangre, lágrimas y destrucción. Estallido de trenes, rugido de móviles, y cuerpos descoyuntados por una masacre impredecible y trágica. Aquel fatídico día vuelve con un caleidoscopio infernal dejándonos un recuerdo imborrable en la memoria, porque no fueron 192 víctimas, -aunque sí bajo tierra-, sino España entera quien estuvo de luto e innumerables familias huérfanas de un ser querido. Asesinaron la ilusión, la tranquilidad y la euforia de vivir en un país libre, pero no mataron la esperanza por recobrar esa misma ilusión de seguir caminando sin miedo.

Los terroristas no consiguieron su objetivo, no alcanzaron su fin, porque sus limitaciones son tan evidentes que sólo lograron confundir, extorsionar la verdad, y masacrar vidas humanas que ahora están en otra dimensión más pura.

Hoy es un día especial porque las sombras de la tragedia no logran apagar la luz de los sueños. Una luz que alumbra el sentimiento de vencer la cruda realidad por un penoso viaje: el trayecto infinito de 192 almas que perviven a través del tiempo; de fantasmas sigilosos que se confunden entre el fragor de bombas y gemidos sobre la tierra, admirados por una inquebrantable voluntad de lucha solidaria.

Las velas no se apagan por más años que transcurran. Los corazones tiemblan todavía por el fulgor de aquellos que no están, y el espíritu de un pueblo se mantiene unido frente al tálamo de flores frescas de los inocentes.

El 11 es un número singular, -quizás maldito-, y representa el Karma que sufre, se transforma, y nace en otro cuerpo que mañana vivirá eternamente.


ROSA MARÍA VERA

martes, 8 de marzo de 2011

HUMO



Esta nueva cortina de humo propiciada por el gobierno de reducir la velocidad de 120 a 110 no deja de aturdirme. Ya estamos tan acostumbrados a vivir situaciones absurdas, que esta memez de ahorrar combustible por bajar 10 km de velocidad no nos exime del más absoluto ridículo. Y si hicieran una encuesta de opinión en la UE sobre las medidas del ejecutivo de Zapatero para salir de la crisis, nos avergonzaríamos de ser los payasos de Europa y pobres e insólitas marionetas en la urdimbre de infames titiriteros.

¡Puaf! ¡Qué patéticos tejemanejes…!

Como el paro sigue con su escalada imparable y no hay dinero ni para pagar la jubilación, debido a ERE fraudulentos, gastos imposibles, y chupópteros incondicionales del poder que no dimiten, pues hala, a sacar medidas irrisorias para tenernos a todos de cháchara en un bar sin humo. Sin humo de tabaco, porque el otro, el humo cinéfilo del gobierno para tapar sus sucias posaderas se asemeja más a una película de Torrente que a la salvaje realidad. Una descabellada andadura económica que nos arrastra al fondo del abismo sin otra luz que esperar las próximas elecciones.

Y es que al anterior pecado de promocionar la añeja dictadura cimentando la ley de la memoria histórica y al Juez Garzón como tonto útil, todavía no caen en la cuenta de que el partido socialista es un represor compulsivo y somos el hazmerreir del planeta. Eso ante el cabreo nacional de padecer el síndrome paranoico por vivir perseguidos hasta la extenuación.

Porque aún falta tiempo para las urnas y no sé qué fantasía urdirá el presidente del gobierno y su cohorte de inútiles asesores para entretenernos con nuevas cortinas de humo. Ignoro cuál será la futura melodía del flautista Zapatero y su mantra feliz, porque las ratas siguen royendo la madera del barco y vamos a pique en menos que canta un deteriorado Rubalcaba. Y es que no veo a este hombre en la estela del poder rodeado de necios y risueños cantamañanas.

Y eso de que tenemos el gobierno que nos merecemos… ¡y una mierda…! Oiga, que yo no he desperdiciado mi voto y no merezco este marrón, ni esta pérdida de cordura. ¿Porque cuál será la próxima gilipollez que tendremos que aguantar del ejecutivo?



ROSA MARÍA VERA

domingo, 27 de febrero de 2011

SANTUARIO



SANTUARIO

No vi Avatar, y Santuario es la primera película (basada en hechos reales) que he visto en 3 D, quedando fuertemente impresionada. A mi pasión por el submarinismo se une mi admiración por la espeleología y un terror intrínseco asociado con la claustrofobia. No soporto estar sepultada en un laberinto de túneles de roca a pesar de haberlo experimentado alguna vez cuando exploré la cueva del lobo marino. Aún así, admiro el trabajo científico de aquellas personas que arriesgan su vida y la pierden en arduas investigaciones.

Santuario es una metáfora de la inteligencia, una encrucijada del corazón, resaltando el coraje de sobrevivir en una situación límite. James Cameron logra mantener la tensión y el suspense, el pánico al abismo y la sensación de estar enterrado, mientras el espectador disfruta de unas imágenes inolvidables. El argumento hidrológico de buscar un pasadizo de agua hacia el mar es ínfimo cuando el director insiste en su búsqueda de la emoción.

Emoción autoflagelante cuando te hundes en las entrañas de la tierra, percibes un alud de agua, sangras, y buceas faltándote la respiración. Las cavidades subterráneas se amplifican con las gafas cuando penetras en otra dimensión sintiendo el burbujeo de nadar traspasando la pantalla, y donde todo lo que ocurre se percibe con la misma intensidad que sus protagonistas. Porque a la dureza del guión se une una maravillosa puesta en escena y unos actores que hacen creíble la historia. Padre e hijo son los dos pilares fundamentales de la película, los triunfadores dentro de un turbulento y despiadado destino, mientras que el resto de personajes giran en la órbita diabólica de vivir una batalla absurda y morir por una causa perdida.

Y sales del cine exhausta, resoplando y con la pesadilla de sufrir por tantos submarinistas y espeleólogos que mueren al año sin que nadie les reconozca su trabajo. La película resulta tan impactante que juras y maldices por verla, aunque supliques en tu interior otra oportunidad de disfrutarla.

Santuario sublima nuestro yo más íntimo, el descanso del guerrero que quiere apartarse de una vida mediocre y ordinaria para encontrar la luz y un sentido a su existencia, tras sumergirse en el templo sagrado de lo imposible.


ROSA MARÍA VERA

jueves, 17 de febrero de 2011

VIOLENCIA




                                                       VIOLENCIA 


Resulta alarmante el nivel de violencia existente a nuestro alrededor. Abres la página de un periódico virtual y enseguida sale el flash de una publicidad que sólo consigues hurtar tras un arduo esfuerzo. Si la venta de periódicos se ve afectada por la crisis, pues hala, a poner publicidad vía Internet y que los asiduos a leer 5 periódicos al día nos duelan los ojos de tanto parpadeo publicitario.

Y es que no tiene razón el director de cine Alex de la Iglesia cuando afirma que Internet no perjudica. Perjudica y mucho. Ya no hay sosiego sin facebook, Blog, o Youtube; y si ingenuamente hemos olvidado nuestra contraseña, pues non problem, se abre otra página y ya está para seguir en la cuerda floja de la moda internauta. ¿Y cómo diablos hemos podido sobrevivir en nuestra infancia sin tuenti, facebook o Messenger? Singular e inaudito, porque ahora nos rodeamos de cosas inútiles intentando sobrevivir en una sociedad tan avanzada como arcaica e hipócrita.

Tanto dispendio económico, progresismo y Ministerio de Igualdad, y no hay tele asistencia para una mujer víctima de la violencia machista. Porque no entiendo como contando con una ley de protección contra la violencia de género, muere en Málaga Susana Galeote asesinada a hachazos por su ex pareja. Se le deniega ayuda, -justificándose con que no hay pruebas suficientes- cuando su grito todavía se escucha y la sangre sale a borbotones de su cuello. El chocolate del loro y la maldición golpeando la puerta de una desdichada.

Y en cambio este gobierno -o autonomía- sí tiene dinero para regalarle un portátil a todo estudiante de primaria. Aquí si se oye el pálpito moderno de Internet, facebook, tuenti y la madre que parió a tantas injusticias, cuando una mujer aterrada pide auxilio y recibe un “no” por respuesta.

Ésta es la principal violencia que arrastra nuestra sociedad: la indiferencia.

Por eso Alex de la Iglesia se equivoca cuando niega el peligro de Internet. Se abrió la caja de Pandora saliendo rayos y truenos publicitarios. Y aquí seguimos todos: agarrados a la pantalla, escribiendo y analizando la actualidad, mientras la muerte ronda la piel trémula de un ser, -de tantos que pululan por el mundo-, frágiles y sin voz, y sin otra protección que la estupidez humana.


ROSA MARÍA VERA

EL VUELO DE LA AVIONETA




Volar en avioneta y sentir las nubes cortándote la respiración es una experiencia inolvidable. Coges los mandos del aparato con el respeto que da un cielo sin aves, y miras hacia abajo queriendo atrapar la suave brisa del mar. La costa malagueña se perfila como un cuadro en la lejanía con trazos impresionistas, y contemplas el balcón de Europa en Mijas, el aeródromo de Vélez Málaga, y las serpenteantes carreteras diminutas como puntos inalcanzables.

Fue mi bautismo de vuelo como copiloto, y el comandante tuvo la gentileza de darme un certificado para que así constara. Un papel que redime mi fobia a volar superado por la voluntad de evadir un miedo inútil.

Porque viajar en una diminuta aeronave es como caminar al filo del abismo, bucear entre rocas con aristas afiladas, o ver depredadores marinos reptando de una cueva. Hierve la sangre ante el peligro, regurgita en energía y enciende las pilas del cerebro. Siempre he mantenido el control ante una situación difícil, y cuando mi vida ha corrido un serio percance mi sangre se ha congelado con una frialdad que ha despejado cualquier duda a resolver por mi mente.

En los duros momentos de tomar una decisión y elegir el camino correcto, la serenidad y el poder mental de solventar un problema es vital para sobrevivir a cualquier accidente. Y sólo con la frialdad necesaria como para saber que tu destino no está en tus manos, pero sí en tu capacidad de reacción, se sale victorioso de cualquier prueba sólo con ejecutar aquello que tú quieres que suceda. Siempre veloz y con firmeza.

Por eso me gusta el riesgo, porque pone a prueba el instinto de supervivencia y la rapidez de pensamiento ante una situación inesperada. Y porque desafías voluntariamente a la muerte en un envite que puedes ganar hoy y perder mañana.

Surcar el aire es tocar el peligro sólo con la punta de los dedos. Hay control desde el aeropuerto y un orden establecido imposible de romper. Por eso conducir un vehículo y perder la dirección en una curva es terriblemente más destructivo y mortal.

Una vez me ocurrió con mi Peugeot recién estrenado. Tenía la certeza de que iba a morir si el destino así lo quería -puesto que iba por una carretera comarcal y venían camiones en sentido contrario- y dejé que la sangre fría corriera por mis venas ralentizando mi corazón. Vi la muerte como una película ajena a mí después de rebotar de un lado a otro del arcén, disminuyendo la velocidad y arrancando el freno de mano hasta que mi coche quedó como una cucaracha atravesada en un barranco.

Por eso volar en avioneta es más fácil si tienes la suerte de cara. Y si es adversa, los amantes del peligro apuestan su apreciada vida al albur... porque los mártires están hechos de otra pasta.



ROSA MARÍA VERA

MUERTE SIN FIN




Hoy han muerto dos mujeres presuntamente asesinadas por sus parejas. Una muerte sin fin ejecutada antes de que el forense viera los cadáveres. El silencio del horror con un final predecible y sin justificar porque no hay ley que venza al maltratador. No hay indicios de lo que va a suceder, ni pruebas palpables de que ocurra, porque el asesino lleva el instinto escondido hasta que el brote psicópata surge como un verdugo.

Hay violencia y miedo, terror ante la violencia y miedo de perder el poder. El hombre enfebrecido de gloria no quiere ser derrotado por las circunstancias, y la realidad desenfocada de su mente le insta a matar sin piedad. No hay benevolencia ni comprensión, sólo ira furibunda, frustración y locura.

Surgen los números y las mujeres engrosan una lista anónima de desgraciadas. Seres invisibles ante una sociedad que ya perdona la cultura de la muerte. Incautas soñadoras, doncellas mártires y esclavas de sus amos, las maltratadas yacen sepultadas bajo tumbas sin nombre.

Sólo sus familias lloran la pérdida sin perdonar al culpable, porque los demás ya han sucumbido al olvido. Unas notas en la prensa, líneas entrecortadas en los telediarios, y la muerte sin fin se ceba con las más débiles. Aquellas que sufrieron la humillación y el desaliento de un pueblo que ya no discute sus sentencias de muerte.

Han matado la inocencia, las ansias de luchar, la fuerza del combate y la nostalgia de sentir. Y ahora cunde el desencanto, la indolencia y la desgana de vivir.

Pero ya no basta la quietud del silencio, la apatía de la soledad y la calma de no hacer. Y ahora la tierra derrama lágrimas por ellas -frágiles espíritus de la noche, libélulas de agua, colibrís inmortales- para no olvidar ni morir, sin gritarle al silencio para que escuche.

Mañana sufrirán otras, marcarán el asfalto con surcos de sangre, y sólo algunas almas cándidas elevarán su voz entre las nubes.


ROSA MARÍA VERA

TEMPESTAD




Hace frío, un espeluznante frío que cruje los huesos del espíritu. Una niña de 13 años muere mientras las pesquisas se centran en su entorno más cercano. Arriate es la localidad del suceso y todavía tiembla el cadáver en la sepultura. Han querido que desaparezca su rostro, no han soportado ver su mirada, y han destrozado su cara para que la huella del tiempo borre los perfiles de su asesino. Pero el destino siempre implacable no ha querido que tamaño despropósito ocurra. Tampoco quiere que la ingenuidad de María Esther Jiménez permanezca en el olvido.

¿Porqué desfigurar una cara cuando el ADN identifica con rapidez la identidad de una persona? ¿Qué rabia recorre el cuerpo de un criminal al querer eliminar una expresión de inocencia que le inculpa? ¿Qué dañino interés alberga quién planea un siniestro plan para someter a una muchacha? Todavía se desconocen los verdaderos motivos del crimen, y es una obviedad que los culpables están acorralados.

Hay tantas preguntas sin resolver y tantas cuestiones por dilucidar, que el asesinato de una niña de 13 años tiembla en nuestra conciencia y ensombrece a su pueblo. María Esther era confiada e inocente, -propio de su temprana edad-, y conocía a su asesino cuando éste no pudo ni tan siquiera soportar su mirada. ¿Qué tempestad interior regurgitó de su vientre con ira y furia descontrolada, y qué destructiva muerte aconteció aquel fatídico día cuando quizás no estaba previsto que sucediera?

Ella o él no tuvieron piedad. Era una macabra venganza sin un final premeditado.

Hace frío, demasiado frío. Tiembla el aire y en su temblor la sangre relampaguea, allí donde la tempestad descarga su fuerza sobre la tierra.


ROSA MARÍA VERA

martes, 4 de enero de 2011

MALOS HUMOS




Ayer estaba almorzando con un amigo sueco en un chiringuito de la playa, tomando el sol en la terraza y admirando el mar quieto y azul. En la sobremesa, ambos pedimos un café y yo saqué mi primer purito del día. Temerosa por la entrada en vigor de la nueva ley y prudente ante una situación embarazosa, le pregunté al camarero si podía fumar al aire libre. El hombre azorado contestó que desconocía si podía hacerlo y que era mejor que me abstuviera.

Di la vuelta a mi silla y comprobando que había una familia con un niño pequeño pregunté:

- Señora, ¿permite usted que encienda un cigarro?

Otra mujer, sin que nadie le diera vela en el entierro, entró en la conversación y contestó:

- Yo ahora mismo saco un pitillo y me lo fumo tranquilamente. Así que usted haga lo mismo.

Aturdida alegué: con todos mis respetos pero como hay un niño cerca pido permiso a su madre.

La madre sonriente dijo: usted fume, que si yo no lo hago es porque estoy muy liada con la comida. Además en cuanto llegue a mi casa me pongo a fumar.

Asustada, miré a mi alrededor no fuese que alguien estuviera apuntando en una libreta el nombre del restaurante para denunciarlo en la página que FACUA ha habilitado para los “inquisidores”, y encendí el cigarro escondiendo la mano por debajo de la mesa. Al terminar hice desaparecer cualquier vestigio de ceniza, puesto que no había ceniceros en el exterior y no quería dejar huellas de tan deplorable crimen...

Señores, a estas alturas estoy perdida. ¿Estamos en la Habana de Fidel Castro o en la dictadura del venezolano Chávez?

Eso sí, este gobierno que mira tanto por nuestra salud no lo hace velando por los derechos fundamentales recogidos en la Constitución. Derecho a la vida sí, pero al aborto también. Derecho a la libertad sí, pero a privarnos de la libertad de fumar al aire libre también. Derecho a denunciar sí, pero derecho a la delación como espías de la GESTAPO también.

Esta cortina de malos humos queda muy bien en los titulares de la prensa extranjera, atónita ante las extravagancias de esta acémila gubernamental. Porque están creando discriminación, odio, individualismo, y un histerismo colectivo que sólo es comparable con la inutilidad de Zapatero -y adláteres parásitos- para salvaguardar el derecho al honor y al trabajo. Alentando que si las familias no pueden comer ni vivir, expulsen su furia al denunciar.

Y desde aquí propongo un boicot a la estupidez de este gobierno dirigido por incompetentes saboteadores. Eso sí, todos muy bien colocados y fumándose sus buenos puros en salones VIPS.


ROSA MARÍA VERA