viernes, 20 de noviembre de 2009

DEMONIOS



DEMONIOS

Nos llevan los demonios cuando observamos tanto despilfarro económico y diabólica manipulación. No hay dinero para casi nada y la ministra de economía Elena Salgado confiesa que el 2010 será “peor” año que el 2009 para el empleo. Habría que rebobinar y hacer memoria, porque según palabras de su antecesor Solbes e incluso del presidente Zapatero, la recuperación iba a ser lenta pero inminente.

Quieren que nos vacunemos contra la gripe A mientras el 70 % de médicos y sanitarios no van a hacerlo. (¿?) En Portugal dos embarazadas abortan tras ser vacunadas, y todavía está por ver si es más eficaz el remedio que la enfermedad. Que me expliquen los beneficios de la vacuna después de mentalizarnos hasta la saciedad de que el virus H1N1 no es mortal para una población sana y sin riesgos.

Si tuviésemos que vacunarnos de todos los males que asuelan el planeta, no habría vacunas suficientes para erradicar el mal. O nos ocultan que la pandemia aviar y porcina -actualmente en alerta 6- se agravará en un futuro y de ahí la insistencia en la vacunación, o el negocio farmacéutico se verá involucrado en un superávit por el miedo a contraer la enfermedad. Porque por mucho que nos vacunemos e intentemos frenar la gripe A, el peligro subyace, y la mutación del virus es un hecho irreversible.

Seguimos indefensos y al borde del abismo. Y nos llevan los demonios porque no hay vacuna que nos libre de asesinos de adolescentes como el “Rafita” -uno de los autores de la muerte de Sandra Palo- huido de la justicia por falta de vigilancia. ¿Quién nos libra de nosotros mismos, cuando el planeta en sí es una completa mutación debido al recalentamiento global, y la esclavitud y el hambre es más perjudicial que cualquier virus?


Que me expliquen, si no mueren más mujeres, niños y ancianos, fruto de la miseria y la esclavitud en el tercer mundo, que mujeres, niños y ancianos por enfermedades contraídas en cómoda libertad. No es lo mismo, claro, pero sigue siendo lo mismo de terrorífico.


ROSA MARÍA VERA

PIRATAS



PIRATAS

Hay dos clases de piratas, como casi todo en la vida: los tontos y los listos. Y en el abordaje se pone de manifiesto cómo manipulan a la opinión pública. Y no me refiero a los piratas que han secuestrado a la tripulación del Alakrana, sino a los responsables públicos de su todavía “no” puesta en libertad. A la condena de sus familias y a ese vacío legal que algún listillo intenta subsanar. Y por supuesto a la metedura de pata de un juez estrella y de sus adláteres cómplices del desaguisado.

Que el juez Garzón es un Maquiavelo de la justicia y que los responsables gubernamentales han jugado una partida fallida es algo que ya sabemos. Pero el problema no se arregla siguiéndoles la pista al dinero del rescate como afirma la ministra Chacón, si los demás países no se involucran en solucionar este caos marítimo. Y resulta irrisorio que expulsen a los dos piratas detenidos -unos desgraciados- para que cumplan condena en Somalia.

Sería más fácil expulsar a Baltasar Garzón de la judicatura para evitar que los conflictos internacionales caigan en un pozo ciego al servicio del juez estrella. Si Baltasar Garzón tiene tantas ganas de destacar, que lo envíen como mediador de secuestros al Océano Índico y al Este de África. Que se monte en un barco rodeado de una escolta de seguridad y navegue como un bucanero por ese mar revuelto en el que sueña involucrarnos.

Todavía no ha terminado el rescate del Alakrana, al igual que todavía no se ha resuelto la búsqueda del cuerpo de Marta del Castillo. Son dos temas candentes que escuecen al cuerpo judicial; y en mi opinión, es más fácil encontrar el cadáver de la muchacha que resolver el problema de la piratería en el mar. Y es de vergüenza que protejan a sus ejecutores con sangre aún por limpiar y honor de una familia por defender.

Marta yace enterrada bajo tierra cerca de la provincia sevillana de Camas, y los marineros siguen enterrados en un simulacro de rescate con un desenlace difícil para la dignidad del gobierno. Ambos son víctimas de la sórdida manipulación de unos piratas que ostentan el título de falsos visionarios.


ROSA MARÍA VERA

HALLOWEEN





HALLOWEEN

La noche de Hallowen extiende su garra con una fascinación difícil de obviar. No hay carnaval que le ponga freno a la luna llena, se pierde el ímpetu del disfraz por desgana, y los baúles desaparecen en el olvido, salvo en la noche de las brujas y los duendes.

En Hallowen las calles se pueblan de magos que olvidan por una noche la crisis; saltimbanquis que andan por la cuerda floja del paro; y vampirellas que beben el licor rojo sangre del amor. Los garitos nocturnos despiden vahos lúgubres de murciélagos, y las telarañas artificiales entran en el paladar de los bebedores ansiosos por vivir esta locura importada del Más Allá.

Pero no todo es divertimento dentro del ambiente gótico de los clubes y de las calles cobijadas bajo una bruma londinense. Porque en Málaga había humedad y una niebla que impedía ver la carretera. Y algunos gamberros, bajo el disfraz de la muerte con la guadaña en la mano, optaron por cortar carreteras de barrios residenciales con la excusa del terror. Todo valía para crear ambiente de miedo y que los conductores vacilaran ante la perspectiva poco halagüeña de arrollar a demonios jóvenes e irresponsables.

Y esto sí que es un hallowen tétrico y abominable de desalmados que cometen actos vandálicos, y asesinos que actúan impunes en EE.UU y cualquier rincón del planeta. Criminales agarrados a la estela del horror con máscaras cubriéndoles el rostro para destruir y mancillar la noche mágica de la otra frontera. Una noche de muertos vivientes y vivos enterrados en la lujuria de la fiesta.

Y existe Hallowen para celebrar nuestros santos y difuntos, y da igual el nombre que le pongamos a estos días de luna brillante en un cielo que despide destellos de recuerdos y voces de ultratumba. El tam tam de los que nunca se han ido de nuestra memoria.


ROSA MARÍA VERA

LÍDERES



LÍDERES

Resulta descabellado el espectáculo grotesco que un día sí y otro también vemos en el seno del PP. La oposición al gobierno de la nación tiene un papel importante a desempeñar, y da la impresión de que a sus líderes se les olvida. Les falla el objetivo, y la ilusión por conseguirlo. A no ser, claro, que la meta sea derribar al jefe supremo y no buscarle las cosquillas al PSOE.

Porque ya estamos hartos de este maremágnum de cuchillos cachicuernos que algunos políticos no dudan en sacar de sus faltriqueras para acuchillar a su rival más cercano. El enemigo está en casa, y Mariano Rajoy disimula y se da por no enterado. O da un puñetazo sobre la mesa, que equivale a espolvorear la sal en el suelo sin nadie dispuesto a recogérsela.

Provoca cierta ternura Rajoy cuando todos sabemos que sus días de liderazgo están contados. Nadie lo quiere dentro del partido porque todos intuyen que su fuelle no es suficiente para levantar la llama del entusiasmo. Nadie da un euro por su interés en ir de número uno en las próximas elecciones, y el propio Aznar –protector de Rajoy en el pasado- va recogiendo velas y haciendo declaraciones que afectan al liderazgo de su pupilo.

¿No sería más honesto y eficaz montar un Congreso y elegir a un representante futuro para el sillón del PP? ¿O es más beneficioso para derrotar a Rajoy este cúmulo de necedades?

Asistimos alucinados a este esperpento del PP en su programa de varietés con políticos vedettes dispuestos al sacrificio. Ni Gallardón, Aguirre, Cospedal o Rato, están por la labor de someterse a la guillotina. Pero el pueblo es rebelde, y está harto, y la revolución sólo puede dirimirse en las urnas. Que tomen nota, y afilen los cuchillos para sus rivales en el gobierno.



ROSA MARÍA VERA

lunes, 28 de septiembre de 2009

MÁS FRÍO QUE UN CADÁVER



MÁS FRÍO QUE UN CADÁVER
 
No es ninguna novedad reconocer que la sanidad española está en ínfimas condiciones. Y si no, que alguien se aloje en el hospital Clínico Ntra. Sra. de la Victoria de Málaga, y así ratificar el informe europeo que diagnostica los parámetros de dicha evaluación.

La comida que se sirve a los enfermos carece del más mínimo protocolo comestible. No es adecuado servir un descafeinado en la merienda acompañado de un melocotón, cuando existen galletas diabéticas y pan integral. Y en la cena, el pollo asado está tan crudo que puede echar a volar, y la sopa luce viscosa y más fría que un cadáver. Si esto es comer bien, no sé en qué se gastan el dinero público del contribuyente.

Otra cosa que no acabo de comprender, es porqué abundan los pacientes enfermos con mascarilla -a causa de la gripe A- como prevención de contagios, y en las habitaciones los expendedores de jabón desinfectante están vacíos. Se llama a la enfermera para que los reponga, y siguen sin reponer. Entonces, ¿dónde están las mejoras hospitalarias? ¿En paredes recién pintadas y habitáculos con jardín para que la gente salga a fumar?

Y que a nadie se le ocurra salir del centro hospitalario a partir de las 12 de la noche porque no hay ningún cartel anunciando la puerta de salida habitual. Eso sí, puedes perderte en un laberinto de pasillos y seguir indicadores de “salida de emergencia” para encontrarte las puertas cerradas con llave y ningún celador a quién preguntar. Y en un ataque de claustrofobia surge el dilema, ¿Y si ocurre algún incendio, cómo se desaloja un hospital entero?

Está claro que caer enfermo en la sanidad pública es un hándicap terrible. Si no mueres antes por lista de espera, o sufres un contagio por carecer de jabón en el baño y desinfectante en la pared, falleces de inanición. No hay peor enfermedad que el desconcierto, sabiendo que el derecho del paciente la Administración se lo pasa por el forro de unos presupuestos que no llegan. Que no llegan al enfermo cuando es pobre y sobrevive más frío que un cadáver.

Alelado de sufrir, y reconociendo que es el poder del dinero quién manda, los euros del tesoro público. ¡Y a saber porqué vericuetos se pierden!


ROSA MARÍA VERA


viernes, 11 de septiembre de 2009

CUBETAS DE BASURA




CUBETAS DE BASURA

Veo a gente bien vestida rebuscar en el interior de las cubetas de basura. Inspeccionan la ropa usada, el tetrabrik de zumo, y los yogures caducados. Vislumbro ansiedad en sus caras y siento que la pobreza llega a las familias de la clase media mostrando su cariz más amargo. Así vive la España próspera que nos prometió el presidente Zapatero.

La gripe A mata, pero el hambre es aún más persistente a la hora de cobrarse vidas humanas. No poblamos un país tercermundista, y ya disminuye la afluencia de pateras, ¡somos Europa!, y entonces, ¿porqué el paro crece de manera estrepitosa, y los desempleados tienen que buscarse el alimento de forma tan humillante?

No me convencen las palabras de la vicepresidenta económica Elena Salgado. No convencen a la inmensa mayoría. No hay que hacer tantos sacrificios si la política del gobierno practica el agujero negro de la capa de nuestros bolsillos. Si hay que aumentar los impuestos indirectos, el IVA, y los empresarios tienen que acoquinar más todavía y pagar; si las familias cobran el sueldo justo y encima se les exige que sean indulgentes y se acomoden a la crisis; si sube el alcohol, el tabaco, los hidrocarburos, y la deducción de los 400 euros sobre el IRPF junto al cheque bebé de los 2.500 euros fue un suflé propagandístico y ya no es significativo, según el portavoz del gobierno, José Antonio Alonso, ¿quién demonios dirige el timón del barco?

El pueblo quiere pan y no un espectáculo circense; y no le gusta rebuscar comida entre las cubetas de la basura. No le gusta que ajusten su cinturón cuando las autonomías gastan alegremente en embajadas o proyectos que sólo sirven para crear una profunda escisión entre ricos y pobres. Todavía no somos una república bananera castrista o chavista, pero si miro en los contenedores de las barriadas, la gente recoge todo lo servible y que se pueda vender; recicla y recicla; e incluso la clase más pudiente y acomodada se come los yogures caducados por tal de ahorrar.

Y eso es preocupante. Preocupa que haya pobreza real y pobreza psicológica. Y es ésta pobreza, la psicológica, la más grave porque insiste en las mentes más débiles, y machaca sobre la necesidad de que no hay que gastar y es necesario guardar para lo peor.

Que reflexione el gobierno y pregunte porqué hay tanta psicosis. Que se busque un augur económico que sea eficiente, y no nos sople al oído que mañana los yogures nos costarán más, y encima no tendremos la posibilidad de comerlos caducados.


ROSA MARÍA VERA

lunes, 7 de septiembre de 2009

LOS PECES DEL AIRE






LOS PECES DEL AIRE

Si hay algo difícil en esta vida es aparcar encima de un árbol. Y así ocurrió esta mañana con mi Peugeot 206 HDI. El festival aéreo reunió a más de 300 mil personas en la playa de la Malagueta, y por mucha experiencia que se tenga en profanar las aceras con un vehículo, al no haber espacio posible, lo interesante era subirse a un árbol. Y así lo hice después de volar con la imaginación y coger un cabreo de órdago.

Pero el espectáculo mereció la pena y los peces del aire no dejaron en paz al mar. El escuadrón Águila, los caza Harrier, las avionetas y helicópteros junto a sus pilotos, conmovieron y han puesto nombre a la ciudad. Las prácticas -días atrás- de los aviones, impidieron mi buceo con su ruido atronador sobrevolando los baños del Carmen. Y hubo quejas. Quejas de vecinos, quejas de hospitales y sus enfermos, y quejas de aquellas personas que no quieren ver, que detrás de una demostración aérea hay trabajo, esfuerzo, y soldados del aire con nombres y apellidos que honran nuestra ciudad.

No es posible complacer a todo el mundo. Quizás lo ideal es que la exhibición se hubiera llevado a cabo en las afueras de Málaga, pero el acceso hubiera sido menor y el público tampoco vería con buenos ojos que se privase a una parte de los ciudadanos de disfrutar y aplaudir a los pilotos del aire. Y también por qué no, ver la bandera de España diluida en humo detrás de las avionetas y terminar con ella paseándola por el cielo. Esto no es fascismo como algunos proclaman, sino sentirse españoles y orgullosos del ejército y sus pilotos.
Confieso que no soy adicta del aire sino del agua; pero hoy he admirado como nunca a quiénes arriesgan su vida para que otros disfruten. Admiro la intrepidez y la valentía; el arrojo y la técnica; y esta mañana se ha visto en el océano del mar, y un sol enmarañado de nubes rotas por aeronaves que eran flechas del espacio.

Y desde encima de mi árbol, sentada sobre la fronda fresca de un roble y con mi cámara acuática resuelta a no descansar, contemplé fascinada el espíritu de los peces del aire. Y desde el fondo del mar y en la lejanía, entre cantos de sirena y marineros dormidos, quizás algún que otro pez se pregunte qué diablos ocurría en la playa. 


Qué magia ocurría, si todos los veleros, barcas, lanchas y navíos se lanzaban al mar y embobados pescaban alguna que otra ilusión.


ROSA MARÍA VERA

jueves, 3 de septiembre de 2009

CAPITANES INTRÉPIDOS






CAPITANES INTRÉPIDOS

El mar rugía como un dios atronador y el oleaje era un hándicap cuando llegamos a la playa. Mi compañero submarinista tuvo dificultades para entrar en el agua y yo me escabullí como un pez cuando la ola se levantó a más de metro y medio de la orilla.

La ilusión no nos impidió bucear por la Herradura aunque fuese imposible pescar nada. Equipada con mi fusil y todos los utensilios necesarios para capturar un mero o un congrio despistado, nadaba en medio de la oscuridad marina acercándome a las rocas para vislumbrar un rayo de sol.

Con mi cámara acuática disparando sin cesar y grabando vídeos entre los acantilados, no vi el peligro con la suficiente prontitud como para apartarme de las paredes rocosas. Emocionada por la diminuta fauna marina que veía a mi alrededor, no pude sortear la enorme ola que me lanzó como una pelota sobre un muro de aristas y erizos. Me dí un fuerte golpe en la cabeza y mi brazo derecho sufrió toda suerte de cortes y desolladuras.

No sentí dolor alguno, sino la sensación de que mi vida corría un grave peligro si no salía del remolino de agua. Estaba rodeada de un túnel de rocas y mi traje de neopreno sólo me libró de cortarme también ambas piernas y la espalda. Malherida y asustada, a duras penas tomé conciencia de que debía huir y nadar lo más rápido posible mar adentro si no quería acabar como una muñeca rota.

- Frágil y desafiante, etérea e invencible.-

Pero el dios del mar fue benevolente conmigo, y fuiste tú padre, quién con tus enseñanzas, me diste valor una vez más para levantar el cubo cuyo peso se desbordó por un peligro inminente. Y siempre sabré, que aún rodeada de mil rugidos y siendo la única mujer del mundo, nunca estaré sola en mi mar, tu mar, nuestro océano de libertad, único y embriagador, como una verdad insólita e inapelable.


ROSA MARÍA VERA

viernes, 28 de agosto de 2009

FONDO MARINO






FONDO MARINO


La emoción es la mariposa del espíritu. Salta, revolotea, y enmudece el cuerpo mientras nuestro corazón late al ritmo de una orquesta submarina. A 200 metros de la orilla se encuentran arrecifes rocosos que despiertan el deleite de los buceadores. Nado desde la orilla con mi puñal atado al muslo y el equipo necesario para una incursión acuática. Voy sola, sin nadie que vele por mí, y el riesgo corta mi piel con su dolor más afilado. El traje de neopreno no resguarda lo suficiente como para no herirme en un accidente fortuito; pero aún así siento que los dioses me protegen como a una pupila rebelde.

Y no sé si soy una ninfa perdida o una mujer temeraria y poderosa.

Es el poder de amar la naturaleza y su entorno más hostil aunque no nazcamos con escamas y nuestros pies sean aletas del mar. Respiro con fruición, sin respirar apenas, y la apnea es el hándicap del ser humano. Los peces me envuelven como un coro de ángeles veloces al tiempo que mi cámara acuática dispara sin cesar. Realizo un vídeo con la respiración entrecortada, escondida detrás de una roca sumergida. Tengo que tener cuidado con los erizos y las anémonas que amenazan con inocularme su veneno protector. Trepan y me observan diminutos crustáceos desde el interior de sus madrigueras.

(Y recuerdo a mi padre como el pescador que se soñó inmortal, bebiendo el dulce licor del anochecer al tiempo que sus redes recogían el Alba)

Una hora y media después de bucear exhausta y rendida ante el paraíso que vibra junto mí, regreso con mi cámara repleta de imágenes y la terrible sensación de profanar un santuario que pertenece a sus moradores. Recordando aquel mar de la infancia que sucumbió entre doradas, congrios y rayas, y que el viejo pescador sabía respetar.

Y no sé si soy una niña perdida, o una diosa frágil que lucha por sobrevivir nadando hacia la superficie. Un espécimen raro y exótico en este océano de incertidumbre, dejando tras de sí una poza marina oscura y peligrosa.



ROSA MARÍA VERA

ARDE EL MAR



ARDE EL MAR


Arde el mar con fuegos que salen de las catacumbas del océano. Vierten su lujuria de luz sobre rostros que beben y brindan asombrados desde la cubierta de un barco. Es la feria de las vanidades, el ocaso de los malditos, la alegría de vivir otro año una feria que se prohíbe uno mismo cuando la noche se cierne con su garra agotadora.

Bum, flas, ufff y el runruneo de la salsa sobre la pista de baile. Los cuerpos acompasados con una mejilla pegada en otra y una piel que no es la tuya susurrante. Tropiezas y danzas con flores en el pelo y lío de tacones sobre la madera de un barco antiguo. Es una fiesta VIP, el lujo de los trajes de salón, y el ticket de unas horas que fluyen entre la estela del sueño y el duermevela del gin tonic.

Y luego saltas a la arena y te confundes con los viajeros de la noche, aquellos que montan una moraga y se bañan entre las olas, viviendo. Y luces la mejor de tus sonrisas, y ríes como nunca has reído antes, y lloras cuando piensas que la página de un libro de luz ilumina -una vez más- tu sendero.

El sol se fue con las gaviotas, y el amanecer tiembla desposeído de odio.


ROSA MARÍA VERA

ARDE LA FERIA



ARDE LA FERIA


Málaga se viste de feria, y son las estatuas vivas de calle Larios lo más impresionante y conmovedor. El espectáculo viviente de pobres que se ganan la vida como ricos vistiéndose con fastuosos trajes de época. Brujas, magos, saltimbanquis, y señoritas del siglo XIX que nos agrandan el alma y empequeñecen la mirada.

Arde la feria con lujuria de casetas, vino, lunares por el cuerpo, y baile aflamencado degustando los platos típicos de la tierra. No hay dinero, la crisis es palpable en la afluencia de público, pero el espíritu de la diversión burbujea en el estómago participando del gran evento del verano y su propaganda consumista.

Siempre la misma polémica alrededor del Centro y del Cortijo Torres, de caballos y descamisados ensuciando la imagen de Málaga, y de los precios que algunos consideran desorbitados. Y es cierto, la economía es un hándicap y el bolsillo de los malagueños no anda proclive para el despilfarro. Las casetas del Real deberían ser recintos estables invirtiendo el ayuntamiento en mejorar sus infraestructuras, y los precios de las consumiciones tendrían que homologarse en una media razonable para evitar abusos incontrolados.

Arde la feria mientras mueren personas por la gripe A que todavía ignoramos; que la OMS no aclara; que la vacuna está en fase de experimentación; y que la derivación en neumonía nos asfixia en la duda más absoluta.

Arde la feria mientras el gobierno no explica las escuchas telefónicas, y ataca y muerde con su mejor arma defensiva: la publicidad mediática de políticos del PP esposados en Palma, y un blog lapidario y ruin sobre Camps.

Pero así arde la feria, problemática y triunfal, bullanguera y vitalista; y con ella nuestra pasión por vivir el día hasta caer desfallecidos entre las estrellas. Aquellas que cantan, sueñan, y bailan al amanecer entre lluvias de Perseidas y Pobres de necesidad.


ROSA MARÍA VERA

miércoles, 29 de julio de 2009

LA RISA DE LA HIENA




LA RISA DE LA HIENA


Las hienas ríen cuando tienen hambre y devoran a su presa. Son nocturnas y carroñeras, y resulta difícil averiguar algún resquicio de luz en este animal siniestro. No es extraño que tengan mala prensa y que no figuren entre la fauna preferida del hombre. Pues así como la hiena ríe frenética al dar la dentellada, la banda terrorista ETA se complace en devorar al ejecutivo, y reírse poniéndolo entre las cuerdas. ETA es un animal carnicero y hábil manipulando al poder.


La bomba contra la casa cuartel de la Guardia Civil de Burgos no ha dejado víctimas, pero sí más de 60 heridos. La baraka actúa una vez más, ¿pero y mañana? Dan grima tantos escombros y humo y que nos tomen por imbéciles. Da náuseas que nos humillen y señalen como a un pueblo inculto y bárbaro al que pueden manipular a su antojo. ETA, de tanto montar la tarima y preparar a sus actores, hasta ellos mismos casi se lo creen. La gangrena del nacionalismo más feroz y ese odio a los españoles -que han inculcado desde las escuelas- es obra de una secta. Una secta terrorista que manipula, manda, lava el cerebro de sus acólitos, y mata. Y al final, ¿que queda en el corazón de la secta? ¿Qué luz ven en el fondo del túnel?

Queda la bolsa que algunos se llevan; queda el poder y la gloria de humillar y descomponer al pueblo con atentados. Queda la bofetada propinada al ejecutivo del gobierno por unos cabecillas -y líderes a la sombra- que degradan cualquier atisbo de paz. ETA lo tenía todo muy meditado y urdido, y toda la parafernalia pretérita de comunicados y de emisarios descomponiéndose ante maniobras gubernamentales por no ceder sus principios, era teatro. Puro teatro para ganar tiempo y poder. Y al final lo han conseguido. Han ganado tiempo para rearmarse como organización terrorista. Han ganado millones de euros con la extorsión al empresariado vasco y su vuelta a las Instituciones. Entonces ¿dónde está el mérito del gobierno? ¿Dónde su no claudicar ante la banda? ¿Acaso no consigue ETA menoscabar la Seguridad del Estado?

¿Qué le queda por conseguir: la autodeterminación de Euskadi? ¿Y quién cree todavía en este cuento de hadas de una Euskal Herria Libre? ¿De qué viviría ETA si no es de la extorsión y del miedo?

Por eso sospecho que la hiena que ríe, no ríe sola, sino bien acompañada mientras devora la carroña del poder. Un poder acechante por el grueso de la manada; y porque todavía se ignora si el eructo del festín traerá otro ‘accidente' mortal, otra canallada infame.


ROSA MARÍA VERA

lunes, 20 de julio de 2009

NO QUISIERA SER



NO QUISIERA SER


No quisiera estar en la piel de la enfermera de Ryan por un terrible error de nutrición enteral. No quisiera ser ella ni sufrir semejante martirio que deriva en un desequilibrio mental. Tampoco deseo que alguien cometa un homicidio imprudente por no leer una prescripción médica y obviar una consulta a un superior. Ignoro qué pasó en ese instante previo al desenlace fatal.

Ignoro qué ceguera obnubiló su mente para cometer el tremendo error de utilizar la vía intravenosa en lugar del conducto nasogástrico, y tampoco entiendo cómo puede haber tanto corporativismo estúpido entre sindicatos y el gremio de enfermeros exhibiendo pancartas absurdas de “yo también soy la enfermera de Ryan”.

No es cuestión de linchar a una enfermera que no es profesional debido a su juventud y experiencia por más titulación que ostente, ni criminalizar su actuación enviándola al cadalso. La culpa debe repartirse en partes iguales sobre una cadena de incompetencias e irresponsabilidades. Y es desmesurado hacer bandera de su nefasta actuación defendiendo a la autora del error -hoy por ti, mañana por mí- porque es una negligencia que ha provocado la muerte de un bebé.

No quisiera ser la enfermera de Ryan, ni estar en su piel, ni vivir la amargura y su tormento; por ello su agonía merece todo mi respeto. El sistema sanitario debe poner medios para evitar terribles confusiones; y siempre es tarde, demasiado tarde; pero la sociedad debe ser indulgente con una persona que está pagando muy caro ser la enfermera de Ryan.

Si el soplo de vida se fue en un neonato, otros soplos de vida se salvarán a partir de ahora. Siempre tarde, y mal, pero al menos que haya alarma y alguna identificación en las sondas, y que otras personas se salven de ser la enfermera de Ryan. Porque esta mujer no merece estar en el candelero de unas pancartas absurdas, ni merece estar en su propia piel. Y ahora deben salvarla de sí misma.

No quisiera ser la enfermera de Ryan, ni defenderla, o ser su verdugo y condenarla a la guillotina judicial. Pero es el pobre Ryan quién ha perdido más en esta oscura historia, otro mártir al igual que su enfermera, quién siempre llevará el estigma de su sangre como un apéndice maldito.


ROSA MARÍA VERA

jueves, 9 de julio de 2009

CAZA DE BRUJAS




CAZA DE BRUJAS


Toda la trama alrededor de los trajes de Francisco Camps nos sume en una burbuja surrealista y bastante perpleja. Si a Camps lo imputan por aceptar regalos y lo sientan en el banquillo de los acusados, habrá una caza de brujas de difícil contención. Si ha mentido y no cuenta con las facturas, a cualquiera puede olvidársele tal detalle si posee un armario atestado de ropa y encarga sus trajes a diversos sastres. Da la impresión de que al líder Valenciano no se le imputa un delito de cohecho, sino una malversación de la verdad. Un despiste, o un olvido, teniendo en cuenta la precariedad económica de acordarse de unos simples trajes.

Si todo funcionario público tuviera que recordar los regalos recibidos a tenor de su cargo, en España todos los políticos estarían sentados en el banquillo. El problema de Camps es que tiene una mano negra que mece su cuna. Su problema principal es la ingenuidad y la modestia que late en su interior en un país de lobos aderezado con piel de cordero. Su error es negar lo evidente, cuando lo evidente no está manchado de corrupción aunque sus donantes sean de la otra orilla de la honestidad.

Si el juez José Flors insiste en demostrar una mentira, también debería esforzarse en buscar alguna verdad. Y la verdad, es que unos trajes de por sí, no pueden echar abajo todo el vestuario de un político. Diferente es la cacería de un ministro de justicia a cargo de los fondos del Estado y sin licencia; diferente es la actuación de un director del CNI también a cargo del erario público, dilapidando sus quehaceres en divertirse y mandando a sus subordinados en tareas domésticas. Y qué decir de Manuel Chaves, -actual vicepresidente del gobierno- donando dinero público a la empresa de su hija.

No hay comparación posible con Camps y esta vendetta resulta estrafalaria.

Todavía no se sabe si entre sus propios correligionarios le están haciendo la cama por mucha defensa que argumenten, y tal como dice Cospedal sólo es cuestión de una multa de 2.000 euros. Pues no, ahí discrepo, y discrepo también con el asunto de la dimisión si lo sientan en el banquillo. Soy más partidaria de luchar y jugármelo todo a una carta, y Camps debería sentarse en el banquillo; porque si así demuestra su fortaleza y cintura política, otros deberán sentarse también.

Luego en esta caza de brujas todos salen perdiendo. Que se lo piense bien el juez Flors, porque sólo es cuestión de tiempo que rueden muchas cabezas con sus trajes bien pagados.


ROSA MARÍA VERA

domingo, 28 de junio de 2009

A VIDA O MUERTE



Me impresionaron profundamente las palabras del hermano de Eduardo Puelles, víctima del último atentado de ETA. Efectivamente, su hermano murió como un héroe –aunque estuviera atrapado en las llamas de su vehículo y sin opción a defenderse-, porque a estos animales etarras no hay que concederles el más mínimo rescoldo de orgullo. Y es un héroe quién entrega su vida defendiendo un ideal y trabajando por el bienestar ciudadano mientras decadentes nacionalistas lanzan soflamas desde una ciénaga emponzoñada. Y es un héroe quien muere por el esperpento de una organización terrorista cuyo único fin es el lucro del árbol del dinero.

Una clara diferencia con la desaparición de Michael Jackson, rey del pop, cuya muerte -todavía sin aclarar- apunta a una sobredosis de narcóticos. Nunca me gustó Jackson ni sus pederastias con niños creyentes de Walt Disney y de un Peter Pan descafeinado que reinventaba sus cuentos comprando voluntades. Su mayor éxito, el thriller de monstruos, era una alegoría de su propia existencia, luchando siempre con fantasmas internos que rechazaban el color de su piel.

Michael Jackson no era blanco ni negro. Se repudiaba a sí mismo y era una pura contradicción. Nunca se gustó por más operaciones de cirugía estética que acometiera; nunca quiso a la gente, si salía a la calle con mascarilla para evitar contagios e infecciones que sólo existían en su mente; y no era auténtico ni real, cuando quiso vivir un cuento de hadas con niños que reconstruían su desgraciada infancia volviéndolos desgraciados en sí mismos.

No siento ninguna pena por la muerte de Michael Jackson y el ídolo de barro se rompe en el eco de sus vanidades. Ahora viene la lucha por su herencia; la especulación con sus deudas y unos hijos que llevaran siempre el estigma de la fama de su padre. El malditismo de un hombre que nunca se creyó un dios por más millones de discos que vendiera; y de un niño que se negó a crecer refugiándose en los brazos de otros niños, rememorando su tiempo perdido, y luchando contra un cúmulo de adversidades que él provocó en su ofuscación. Un oscuro laberinto de corrupción, miedo, y enfermedad.

Si me dan a elegir entre Marilin Monroe y Michael Jackson, me quedo con Marilyn y su ingenuo vuelo de cuya inocencia se aprovecharon. Jackson sólo era un pobre diablo, y un renegado y aterrorizado de la vida. Y no siento ninguna piedad de alguien que quiso matar sus raíces y matarse a sí mismo por ello.

Ahora su prematura muerte significará dinero, fama, y la creación de un falso mito.



ROSA MARÍA VERA



jueves, 18 de junio de 2009

ESPÍAS Y BUCANEROS



ESPÍAS Y BUCANEROS
 

Si Alberto Saiz no fuera director del CNI, ni los sufridos contribuyentes pagáramos su elevado sueldo, quizás este señor sería un famosillo del cuore participando en programas basura de pestilente share. Pero el problema es que es un espía de pacotilla -puro cómics de Anacleto- y piensa que España es su jardín particular. Y como diría Orson Well, comenzó muy alto y se ha labrado su decadencia. Porque no comprendo muy bien, cómo se puede vivir a costa del servicio de inteligencia y tratar a sus agentes como un ególatra bananero sin prever su funesto final.

O estamos rodeados de ineptos que se creen amparados y con bula perpetua por rodearse de válidos del poder, o el CNI es un servicio de limpieza y enjuague del trabajo sucio bajo el espectro sibilino del espionaje. Que vaya a pescar gratis total y truque fotos, que limpie su piscina con funcionarios del erario público y mande recoger patatas bajo el auspicio de su personalidad arrogante y dictatorial, revela hasta qué punto estamos en la picota de desalmados espías secretos sin escrúpulos.

Si el director del CNI ordena pinchar teléfonos de gente honorable sólo por hacer favores a sus amigos de pesca y concilio masónico; si gasta una considerable suma de dinero en reformas de su vivienda que paga el Centro -nosotros-, y encima utiliza los frigoríficos de su departamento para guardar sus trofeos cinegéticos, ¿a qué tonto se le confían los secretos de Estado? ¿Quién protege a este individuo y cuántos favores le deben?

Se ve que le untan dinero, y dinero público que es lo más grave, dilapidándolo con total impunidad. Se llega a la conclusión de que el director del CNI es una fámula de la limpieza cuyo único cometido es limpiar la podredumbre y guardarla bajo las alfombras mientras algunos magistrados y gurús del poder miran hacia otro lado. “La seule chose qui compte c’est l’argent”, lamentablemente, y si el presidente Rodríguez Zapatero consiente este disparate, ya es hora de apretarle el cinturón a Alberto Saiz, que deje el cargo, y comparezca ante la justicia como cualquier ciudadano normal.

No vale que sea el director del CNI si su comportamiento ha sido el de un vulgar y soplagaitas funcionario. No vale que quiera una comparecencia secreta, cuando los secretos de Estado están en manos de este limpiador de cloacas que gasta a manos llenas utilizando un Servicio de Inteligencia para su lucro personal. Por eso, y por tanta ‘merde’ por limpiar: que rebajen a Alberto Saiz del escalafón del espía que nos jorobó, y lo envíen lejos, y más lejos. A ser posible a un barco pirata acostumbrado a llevar bucaneros en los calabozos.


ROSA MARÍA VERA

lunes, 15 de junio de 2009

ESPUMA DE CADÁVER





ESPUMA DE CADÁVER 


Sofía llora viendo la televisión mientras tiemblan sus manos, y habla del avión siniestrado como si fuese un virus asesino que navegó dentro de una ola, o una ballena que se tragó media tierra con plancton invisible, sin apercibirse de los cuerpos que entraban en el área del dragón dormido rugiendo en intervalos del sueño y que ahora yace mostrando su vientre reventón de agua.

Sofía asombra con una perplejidad dilatada en sus ojos desteñidos de lágrimas cuando observa el brío de adultos luchando frenéticamente por averiguar a sus seres queridos que abandonaron el avión para navegar bajo las olas como los versos de Manrique, atribulados todos por vivir la muerte cuando ésta se deja ver en la naturaleza de un accidente aéreo, y el temblor sacude el agua esperando a Jonás superviviente, y a un Nautilus que devuelva la esperanza con su nave blindada de fuerza en una tierra sin márgenes.

La carne trémula de la gran marea de imaginarios cuando la orilla está tan lejos, a los pies del mundo de la gran ola, del océano súbito que se llevó jirones débiles de los ensimismados –al otro confín del mundo- allí donde no hay luz y sólo el agua llena el vientre de cuerpos débiles inflados como el pellejo de una bota de vino. Sofía entre lágrimas recoge la visión en su retina de figuras desmadejadas, pereciendo en el mar de incertidumbre del avión, mientras nosotros, privilegiados, jugamos a la tómbola de la suerte por pisar suelo rico y sin temblor.

Sensores aéreos, tecnología punta, diablos escondidos en los subterráneos de la modernidad, y una comunión con el desconcierto que hay en esta tierra insumisa a la gran ola, al destronamiento de sus habitantes que ahora yacen en las profundidades del vientre oceánico y que sabemos que no sucumbieron al mar, sino a una suerte de nave maldita clavada en la arena de su orilla. Orilla que siguen rastreando los buscadores de piel viva que fue temblor y ahora ennegrece el suelo como espuma de cadáver.


ROSA MARÍA VERA

martes, 9 de junio de 2009

LA LIEBRE Y LA TORTUGA



 
LA LIEBRE Y LA TORTUGA
 

Las fábulas siempre son extrapolables a la vida real.

Estas elecciones europeas ponen de relieve quién es la liebre y quién la tortuga. Rodríguez Zapatero se ha quedado sin regalos que sacar de su chistera, y sus polvos mágicos ilusionantes no dan más de sí. La crisis económica es un varapalo importante, -quizás el fundamental- y por muchas trabas, escándalos ficticios atribuibles al PP, y juegos de magia para adormecer al país, su carrera hacia la meta le agota y resta facultades. Y en cambio Rajoy va lento pero seguro, y a pesar de su falta de carisma y débil imagen en televisión, está llegando al objetivo casi sin proponérselo, sólo con tenacidad y mesura.

Sin embargo hay algo que llama poderosamente mi atención -por ambiguo oportunismo-, y es este afán de CIU para que el PP interponga una moción de censura al presidente del gobierno. Qué disparate más elocuente por parte de un fiel aliado del poder, y qué cortina de humo para disipar la victoria de Mariano Rajoy.

Si esta flecha envenenada se llega a disparar -harto improbable- sus consecuencias serían nefastas y corrosivas al establecer un debate sobre liderazgos y protagonismos que la oposición no podría soportar. Hacen bien en no entrar en el juego donde las cartas están marcadas, y el beso de Judas se compra con dinero público.

Y tampoco entiendo muy bien, porqué María Dolores de Cospedal propuso una moción de confianza, ahora que las aguas mansas constituyen un bálsamo para su partido. Se equivoca Cospedal, y quizás está mal asesorada. No conviene rizar el rizo del ganador, ni hacer leña del árbol caído; sino amagar en la retaguardia y avistar el final con perspicaz mirada y altura de miras. O sea, ni ser presuroso como la liebre ni adelantar más de lo debido.

No por mucho madrugar, amanece más temprano; y todavía hay muchos intereses en juego y cartas por barajar.


ROSA MARÍA VERA

domingo, 31 de mayo de 2009

ÁNGELES Y DEMONIOS



ÁNGELES Y DEMONIOS 
 

Resulta decepcionante ver una película en el cine cuando previamente se ha leído la novela. Dan Brown es un mago para hacer caja, y dejarnos con la hipótesis de que los malos persiguen a la Iglesia católica, y ésta se defiende de sectas y artistas que son topos de la Ciencia por encima de Credos y Religiones.

El gran Bernini, el éxtasis de Santa Teresa, las esculturas que rodean la ciudad del Vaticano, y los artistas conspirando con su propio talento como desaparecidos illuminati -en su atmósfera ficticia de poder- creando mártires para la cristiandad. Porque sería grotesco que de los tabernáculos de la fe no salieran mártires para reforzar dicha fe, y eso lo sabe Dan Brown y cualquier escritor que quiera ensamblar una buena historia aupándose en el podio de la religión.

Ángeles y demonios es un magnífico libro que engancha y deleita hasta el paroxismo con la intriga y el suspense ante la elección del nuevo Papa. La obra se desarrolla alrededor de un acontecimiento histórico poniendo como excusa el robo de la antimateria. Un potente explosivo que destruiría la ciudad del Vaticano si no interviniese la mano milagrosa de un componente del Clero: el Camarlengo. (Culpable y héroe de la Iglesia) El profesor Robert Langdon sólo es un estudioso de segundo orden al que le privan las sectas mientras los malos actúan disfrazándose con el pasado.

Que alguien diga que su autor no es un fanático del binomio ciencia-fe y un defensor a ultranza de Roma y de su Iglesia, se equivoca. La iglesia sale muy bien parada a pesar de las intrigas palaciegas para la elección del nuevo Padre Espiritual; y la figura del Camarlengo es el personaje más interesante de la novela aunque en el film haya quedado relegado a un segundo plano.

No siempre un cine de acción resulta útil para enganchar al espectador, y en Ángeles y demonios es lo que falla, y cuyo director no ha sabido engarzar con realismo ni atemperar el contenido de una fabulosa historia. Resulta fatigoso contemplar tantos tiros y carreras de vehículos cuando se suprimen diálogos interesantes; no es aleccionador el impacto de imágenes cuando no hay un preámbulo que explique con detalle el argumento, y quién no haya leído el Código Da Vinci, y su segunda parte, se queda a dos velas y más oscuro que el asesino de la película.

Sin embargo no hay que negarle a Brown su olfato sociológico, y al director su talento para el éxito de taquilla. El Vaticano vende; su espectacular y enigmática biblioteca con tesoros ocultos por descubrir, también; pero lo más vendible es la elección del hombre que llevará el anillo del pescador, y el Dios que regirá los destinos de una pirámide eclesial y pagana.


ROSA MARÍA VERA

lunes, 25 de mayo de 2009

DEDOS ROTOS





No es el título de una película de Almodóvar, sino mi status físico actual después de una excursión a la montaña sorteando ríos y cascadas. He salido de trances muy difíciles y complicados entre accidentes de coche, picaduras de medusas, peligros marinos, y situaciones al borde del abismo, y el ánimo no suele abandonarme nunca y menos ahora por la rotura de mi dedo gordo del pie derecho.

Pero hay situaciones en las que se quedan rotos los dedos del pensamiento cuando tus predicciones se cumplen, y lees en los periódicos que la gripe A se extiende como la pólvora; cuando la ministra Bibiana Aído -política aupada a la cima de la estupidez por el cupo de la paridad- no sabe distinguir a un ser vivo de un ente indefinible; cuando aparece el explosivo Titadyn como protagonista del 11 F y se derrumba todo el entramado ficticio de la goma 2 eco; y cuando la economía sigue con su imparable caída de precios y consumo porque nadie piensa en gastarse un euro en período de vacas flacas.

Aquí todos se agarran el bolsillo y cuenta sus ahorros porque no se sabe si la falla de la crisis será tan profunda que reflotar al país cueste años y no meses hasta llegar al final del 2010. El precio de los alimentos ha bajado de manera tan espectacular como comprar un coche y que te regalen 2.000 euros para combustible. Viajar ya no es un hándicap si llevas la mascarilla incluida por temor al contagio de gripe y vas a una isla desierta; pero enamorarse ya es más crudo y complejo si no te presentan una cartilla de vacunación y la alergia al polen no perjudica el estado psicológico del que lo sufre.

Aunque lo más angustioso para el gobierno y los sueños del presidente Zapatero, sigue siendo el mercado laboral y sus más de 4 millones de parados. Ahora llega el verano y con el calor la subida del empleo precario y los contratos-basura porque seguimos viviendo en un país de servicios. Pero el problema de la gripe porcina, o nueva gripe, -¡y dale con los eufemismos para sobrevivir!- puede afectar al turismo y quedarnos sin la consabida gallina de los huevos de oro. Esto de ser la madame de Europa se está acabando, y ahora sólo servimos para auparnos resignados al carro de la crisis mundial que es nuestra crisis.

Si los hoteles no se llenan, tendrán que bajar los precios; y si las playas se atestan de familias y gente famélica de euros, quitar los chiringuitos es quitarle endorfinas a la vida y que nos dejen sin espetos de sardinas mientras tomamos un baño. El glamour del traje y el restaurante, queda muy bien de noche, pero durante el día, el ciudadano que no es político -ni ministra de cuota- sino padre de familia mileurista, quiere chiringuitos. Hay algunos diseñadores del organigrama ruidoso del ventilador, que prefiere ventilarse un buen marisco en restaurante de 5 estrellas y marear la perdiz del chiringuito cuando no la marean con los equipos de fútbol.
-Menos circo mediático, y más pan a pie de playa-.

Y todo el tinglado sin romperse un dedo y sin pensar. Porque si piensan, existen; y eso es algo que se permite el poder cuando está en la sombra y nuestros políticos fallan.



ROSA MARÍA VERA



jueves, 14 de mayo de 2009

PARANOIAS



PARANOIAS


La OMS nos tiene perplejos un día sí y otro también. Primero demoniza al cerdo prohibiendo su consumo, y luego nos vende que la nueva pandemia de la gripe A ha sido creada en un laboratorio. Afortunadamente el entuerto se aclara y la paranoia de la OMS sólo es una desafortunada anécdota. Los virus no necesitan del caldo de cultivo de un laboratorio para una simple mutación porque el mundo es un gran concilio de gérmenes y bacterias. Y los expertos pretenden complicar el problema alegando enemigos invisibles y errores humanos. Porque una de dos: o es un fallo humano, o una maquiavélica confabulación, si el virus fue creado en huevos de laboratorio.

El hecho más simple -y quizás más veraz- sería creer en una mutación natural, y olvidarse de paranoias en momentos tan especiales. Los científicos deberían ser más consecuentes con sus diagnósticos antes de que salieran a la luz y no confundir más a la opinión pública sobre un asunto de enorme trascendencia y alcance mundial.

Algo parecido les pasa a nuestros políticos en el debate del Estado de Excepción -debido a la gravedad de la crisis-, que no es otra cosa que unas primarias cuyo voto se difunde por los medios de comunicación. Se pulsa al ciudadano, y al votante, y éste con el mando a distancia hace su elección a través de la red mientras los tertulianos se ganan la vida con sus análisis. Es el toma y daca de la política cuando la crisis se acentúa y el paro mesa las barbas del enemigo Rajoy. Que más que enemigo del gobierno es cómplice de las clases medias.

Mariano Rajoy no sirve para rematar la faena, torea bien al astado pero luego le falla la espada. Y en cambio el presidente Zapatero es un buen banderillero, tiene gancho en la tele, (la telegenia es un don y la cámara su más fiel aliado) y nos regala flores que luego se pochan al día siguiente. Zapatero sigue siendo el flautista de Hammelin donde las ratas vuelven una y otra vez a al ciudad. Las ratas de las cifras económicas que son las más peligrosas y hacen más daño.
No me decanto por ninguno de los dos protagonistas del debate del Estado de Excepción, porque después de la polémica surgida por la “no” retransmisión de una pitada, aquí lo que falla es el respeto a la verdad después de abusar del maquillaje político. Porque de tanto maquillar una situación real, la verdad incómoda de las autonomías hay que taparla, esconderla, y a ser posible negarla. Igual que una dictadura militar, sólo que con el balón para endulzar la vida y el silencio de los borregos.


ROSA MARÍA VERA

YES, WE CAN... KILL




“Yes, we can”. Así el mundo se doblegó ante Barak Obama, nuevo presidente de EEUU, y el hombre más poderoso y carismático del planeta. Así piensan muchos, salvo algunos, que manifestamos nuestras dudas, y que todavía consideramos insuficientes los discursos si éstos no van acompañados de hechos palpables.

Y ahora se ve con el bombardeo aéreo de EE.UU en Afganistán donde han muerto más de 100 civiles: niños, mujeres embarazadas y gente inocente. ¿Dónde queda ahora el Yes we can…? ¿Dónde las promesas de cambio?

La secretaria de Estado, Hillary Clinton, lamenta profundamente lo sucedido ya que el ataque -según parece- fue inevitable y se llevó a cabo para repeler a los talibanes y a la “insurgencia” afgana. Con estos despropósitos, la administración americana sigue la misma política de George Bush: masacrar a la población civil sin importarles un bledo que se derrame sangre inocente. Les importa una higa destruir familias enteras y que los daños colaterales se muestren al mundo. Es el cinismo puro y duro, su distorsionada concepción de salvar el mundo; porque claro, es inevitable que mueran ‘seres sin importancia’ según su mapa militar, para que se salven los buenos. Así de canalla es la política, o mejor dicho, la continuación de una nefasta política.

La hipocresía de Hillary Clinton no tiene parangón, y Barak Obama, si es tan líder, tan carismático, y tiene tanto poder, que lo demuestre. Que tome las riendas del servicio de inteligencia norteamericano y haga una purga, y elimine ese despliegue armamentístico -tan diabólico e ineficaz- en aras de una guerra preventiva. Pero mucho me temo que a Obama, el lobby militar, el lobby judío, y el lobby del poder, lo engullirán sin que su hermosa sonrisa resuelva la riada de sangre.

Yes, we can… kill.

Así dejan de ilusionarnos con un mundo mejor; nos hacen perder la virginidad y el ingenuo idealismo ante líderes de cartón piedra; y para colmo, pretenden que les perdonemos. ¿Y quién devuelve la vida a tantos niños, mujeres embarazadas, y gente inocente, que no tienen nada que ver en el engranaje de una despiadada guerra?


ROSA MARÍA VERA

viernes, 1 de mayo de 2009

PSICOSIS
















PSICOSIS 
 

La nueva gripe está creando una psicosis de mascarillas, que ya difícilmente se podrá viajar fuera de España sin llevar una en el equipaje. No es cuestión de alarmismo, sino de prevención; no es que la pandemia sea excesivamente grave, sino basta con ceñirse a la realidad de que existe una pandemia, y con eso es suficiente.

México está en el centro del huracán, y muchos se preguntan ¿por qué allí se inicia el brote de gripe porcina? ¿Por qué no en la India, o en África? ¿Es debido a la pobreza, a la crianza del cerdo como modus vivendi, o intervienen otros factores más significativos? -Un collage diabólico y mortal-. Quizás México tiene un enclave estratégico como paso de las aves migratorias; y quizás está en el ecuador del planeta y los cálidos vientos favorecen la propagación del virus.

Si los científicos no tienen la respuesta, difícilmente podremos evaluar la solución; pero lo que sí está claro, es que en un futuro las mutaciones serán más extremas y radicales. No sólo por el recalentamiento del planeta –vivero de gérmenes- sino por el deterioro genético del hombre, y la supervivencia del propio virus, que se fortalece, transforma, y se diversifica para sobrevivir.

Hay vacunas contra la gripe común que mata 1 millón de personas al año, y ahora la OMS se propone fabricar una vacuna antipandémica mezclando cepas de vacunas convencionales con los genes del H1N1 porcino. ¿Estamos parcialmente inmunizados quiénes llevamos años vacunándonos contra la gripe estacional? ¿Somos inmunes al 100%? Bien es cierto que no, pero también lo es, que nuestra capacidad de defensa es mucho mayor.

Y mientras nos vestimos con escudos, y capas de vacunas, y más vacunas, el virus que es listo, tozudo y persistente, sortea otros vericuetos, otros canales de ataque; se esconde y vuelve a salir a la luz, y de ahí las mutaciones que los Estados deben prever. Si es que cabe alguna posibilidad, porque luchamos contra un enemigo tan invisible, que cuando da la cara, hablamos de nueva gripe, una gripe humana: la del cerdo, que es igualmente omnívoro y doméstico, y vive pegado a nuestra piel y a nuestros genes. Genes inoculados de virus y más virus, invencibles mientras vamos muriendo, y acostumbrados a luchar y a sobrevivir en un planeta que arde.


ROSA MARÍA VERA

domingo, 26 de abril de 2009

FIESTA DE CLAUSURA














FIESTA DE CLAUSURA



Es justo calificar de sobresaliente la clausura del festival de cine 2009. Menos mal que los organizadores eligieron para el evento el jardín Botánico de la Concepción, porque es un lujo para los sentidos, y el disfrute de un paisaje peculiar y mágico en una noche serena bajo un cielo sin lluvia. El embrujo de los árboles milenarios sirvió de coartada para seducirnos antes de servirnos un gin tonic y escudriñar el horizonte de famosos.

Estuvo el alcalde de Málaga rodeado de todos sus cortesanos, como Elías Bendodo, presidente del PP malagueño, Carolina España concejala de economía; Y Joaquín Ramírez, presidente provincial. Todo el glamour de la alta sociedad malagueña se dejó caer por la fiesta, aunque hubo notables ausencias -que ignoramos el motivo- como los triunfadores de las películas premiadas. Faltó gente del cine, y sobró anónimos y desconocidos. Suerte que pudimos contar con el presidente del tribunal, Alex de la Iglesia, y el director de cine Nacho Vigalondo nominado a los Oscar en el 2004 en la categoría de cortometraje. Eva Hache, -algo más baja que en la tele-, estuvo seria y circunspecta; Fernando Tejero pasó como una exhalación por mi lado, y mi adorado y buen amigo Rafatal con quién hice un programa de televisión hace años –y magnífico director de cortos- había cambiado de look, luciendo una melena malva, en lugar del rojizo Alaska al que nos tiene acostumbrados.

Lástima que mi amigo Boquerini y yo cenamos un excelente marisco en un restaurante del centro, porque el catering fue espectacular, y apenas si teníamos apetito. No se notó la crisis, y se agradece que haya dinero para el Festibar, destacando un caviar excelente, unas lágrimas de pollo, y unos rollitos de hojaldre de solomillo como lo más notorio de los numerosos platos servidos con exquisito gusto y acierto. ¡Esto se avisa porras! Porque el año pasado la clausura del festival estuvo muy pobre y a palo seco. Ni hubo viandas, y ni tan siquiera unas almendras o unas aceitunas adornaron las mesas; y de ahí, que la mayoría íbamos cenados a la fiesta.

Volví a saludar a Leopoldo, periodista mexicano, y a Wolf reportero alemán, con quién ya somos colegas de todas las fiestas, y nos une el cariño de vernos todos los años. Pero quizás lo más impactante de la noche fue la simpatía de Nacho Vigalondo haciéndome la foto junto al presidente Alex de la Iglesia. Qué lujo contar con un director de cine fotografiándome.

¡Ni en sueños me creo esta película…!

ROSA MARÍA VERA

miércoles, 22 de abril de 2009

JUAN MARSÉ O EL TALENTO


 
 
JUAN MARSÉ O EL TALENTO
 
 
Ya entramos en el ecuador del Festival de cine malagueño, y con gusto cambiaría la presencia de cualquier actor protagonista del elenco rojo por el inconmensurable y anómalo Juan Marsé. Todavía recuerdo con añoranza las dulces tardes vividas con Teresa, Si te dicen que caí, o la muchacha de las bragas de oro, por nombrar algunas novelas que marcaron mi entrada al mundo literario contemporáneo. Leía sus libros a escondidas -como si fuese un autor proscrito- después de atiborrarme de los clásicos, y fue como abrir una puerta y respirar una corriente de aire fresco admirando un retrato indomable de la posguerra.

Es un honor para el Cervantes contar con la pluma y el talento de Juan Marsé, y ya quisieran para sí los guionistas españoles tener la capacidad y la imaginación para escribir, y la destreza para adentrarnos en el complicado mundo de los sueños. No hay buenos guiones, y el cine sigue siendo el comodín de la mala literatura.

Ha sido muy claro el cáustico escritor con la nueva ministra de cultura, y muy veraz, cuando sin dudarlo puso sobre el tapete lo que todos piensan y ninguno se atreve a admitir: no hay talento ‘de cine’ por mucho que se subvencione a la industria menos taquillera del panorama español. Y sólo actores como Juan Diego, y otros clásicos e inmunes al paso del tiempo, nos congratulan con la gran pantalla.

Marsé es único e irrepetible, y todavía anhelamos el embrujo de la “Oscura historia de la prima Montse” de la mano de un estilista que nos hizo soñar, adolescentes y rebeldes, con la magia de las letras como única salida de un mundo pequeño y sombrío.


ROSA MARÍA VERA

LLUVIA DE CINE

LLUVIA DE CINE


No sé qué tienen los gestores del Festival de Málaga que no saben elegir un cartel adecuado. Carecen de imaginación, y espeluzna contemplar el emblema que nos representa con unas letras que parecen sacadas de una regla de caligrafía. No resulta extraño que fallen las películas y que el escritor Juan Marsé manifieste que en España no hay talento. Si algo tan simple como un cartel de cine resulta tan soso y formal, ¿dónde queda la fantasía de un montaje cinematográfico?

La descomunal máquina de escribir expuesta en calle Larios debería dejar su impronta en una esquina del cartel junto –quizás- con un cigarro y su huella de humo en una araña iridiscente sobre el teatro Cervantes. O una máscara derritiéndose agusanada junto a un baúl de trajes de escena. Pero claro, somos tan escrupulosamente perfectos, tan políticamente convencionales, y tan sanos, que con unas letras perfectamente modeladas se dan por pagados los sesudos inspiradores de la muestra.

La lluvia fue la principal estrella de la noche, y daba cierta pereza desplazarse hasta Churriana para la fiesta de inauguración circulando por carreteras en obras y poco halagüeñas para el tráfico rodado. La ciudad no está preparada para la lluvia y la nueva ministra de cultura -elegida por Zapatero- nos ha traído un aguacero de difícil consideración. O se ha contagiado del gafe del presidente, o la baraka todavía no ha llegado a su destino. Y eso de veni, vidi, vinci, no va con ella, porque llegó, y el cielo se convirtió en un enjambre furioso de agua. Y beber solo agua, conversar aguados, y así poder conducir sobrios y enteros de regreso del evento, no era una tentación acorde con el espíritu del festibar.

Había autobuses para los invitados, ¿pero dispuestos solo para dos personas, o para una reunión de ovejas descarriadas y empapadas? No sé cómo será la fiesta de despedida, pero como tengan la imaginación de celebrarla en lo alto de un castillo, y encima truene, brindaremos con una copa de vino refugiados en el Mesón de Mariano. Sin pedir huevos fritos con patatas, claro; porque este manjar nos está vetado allí y sólo es un sueño; hartos ya de delicatessen de complicada definición.

Menos mal que nos queda el regusto alegre de Juan Diego y su monolito de la fama. ¡Todavía hay justicia en el mundo…! Dios, ¡qué actor!


ROSA MARÍA VERA

DE CINE

 
DE CINE
 

Anoche, Pedregalejo se debatía en un mar de espetos de sardinas y olas que rompían sobre la arena junto a mi amigo Boquerini. Que haya políticos que pretendan quitarnos la gloria del chiringuito junto a la playa no tiene parangón. Sus señorías, en lugar de meterse con los trabajadores del espeto y el pescaito frito, que se pongan a trabajar para sacar al país de la crisis y no hablar del sexo de los ángeles. En este caso, de los chiringuitos que pueblan las costas del Mediterráneo.

Hoy Málaga se viste de gala para el festival de cine, y aún sin pisar la alfombra roja -todavía no es la hora bruja- se respira en el ambiente un álgido movimiento de glamour. Ya llegan los actores, que son los saltimbanquis del espectáculo, vestidos para la ocasión y desvestidos en la pantalla. Ahora veremos el desfile, se levantará el telón, y un sinfín de rostros conocidos nos saludará con regocijo saliendo entre bambalinas. Y nosotros, ensimismados y eufóricos, ingenuos y embaucados por la gloria del rojo pasión al hechizo lluvia de la luna, saldremos del umbráculo de la política respirando el dulce aroma del festibar.


ROSA MARÍA VERA

TOPOS



 


TOPOS

Resulta un tanto peculiar el gabinete de nuevos ministros con el que se ha rodeado el presidente Zapatero. Da la impresión de estar reviviendo la misma sintonía de siempre: espectacularidad y puesta en escena de una lógica propagandística recaudadora de votos en las urnas. Pero se equivoca; sigue oxidado en sus planteamientos, y algo esotérico en el fondo porque no hay nada nuevo en su diseño, y de tanto usarlo se perdió el talante –y la eficacia-.

Nada que objetar en cuanto al nombramiento de Elena Salgado como titular del Ministerio de Economía después de un Pedro Solbes quemado y con ganas de jubilación. Pero causa estupor que traiga a Manuel Chaves -ex de la Junta de Andalucía- y lo nombre vicepresidente del gobierno junto a Teresa Fernández de la Vega. Dos pesos pesados sin asunción ninguna de personalidad, ni de actuación en sus diversos ámbitos o carreras. Ni el aura caciquista del primero casa bien con la autoritaria de la Vega, ni sus cuotas de poder van en paralelo a sus expectativas de gobernar el país.

Manuel Chaves deja una inmensa y explotada comunidad autónoma –Andalucía- sumida en el paro y la depresión económica, y su ascenso al gobierno central es un maquillaje ininteligible. No supone un premio, sino un castigo y un repliegue innecesario, porque el nuevo organigrama del ejecutivo es un baile de topos que suben a la superficie reclamados por el mago de la flauta.

No supone una huida hacia delante, sino un retroceso al pasado: a la paella y la pana. Y darle le cartera de Cultura a una cineasta es una clara disposición a discriminar otros ámbitos culturales menos afines a los votos del pesebre socialista. Está claro que el cine, el campo y sus ayudas económicas –representado por Chaves- pueden dar juego a la hora de las elecciones, pero sólo es pecatta minuta. Sólo es un esparadrapo para tapar la herida sin antes limpiarla y sacar la podredumbre que alberga en su interior.

La catarsis de Zapatero deslumbra por su levedad e impacto nebuloso. Nos siguen vendiendo humo. Y este afán por rodearse de figuras del celuloide social, sin desechar otras que estorbaban -ministras de Igualdad y Vivienda-, configuran un paisaje de topos absurdos, que lejos de aunar votos y voluntades, restan. Arañan la profundidad de su escaso crédito hasta quedar exhaustos, y arrastrar al presidente hacia un granero vacío y desencantado.


ROSA MARÍA VERA